Día 8 de Marzo. Nos han quitado el día de todas las mujeres para convertirlo en el día de una minoría salvaje y adoctrinada hacia el odio al hombre blanco y heterosexual.
Esta apropiación indebida del concepto de mujer por este feminismo rancio donde no nos sentimos representadas la inmensa mayoría.
Han pervertido este día, convirtiéndonos a las mujeres que no comulgamos con esas reivindicaciones, en mujeres de segunda o de tercera sin derecho a esa parcela que nos corresponde para dar prioridad a una minoría escandalosa y llena de odio.
Mujeres que como yo, nos levantamos muy temprano y damos todo de nosotras para llevar adelante con mucho esfuerzo, nuestros trabajos, nuestras empresas.., nuestro núcleo familiar.
No queremos que nos victimicen ni que hablen en nuestro nombre.

Con pena asiento obligada, que lejos quedan los reconocimientos a nuestras abuelas y madres que sí lucharon por una igualdad justa.
Nos sentimos que nos han robado ese pequeño reconocimiento que tanto trabajo les costó.

No es posible celebrar este día si tu concepto de mujer está próximo a la feminidad, a la maternidad o la complementariedad.
La extrema izquierda metió sus narices tomando como suyas estas reivindicaciones, pasando de las protestas a las protestas con huelga.
Esto es un obligado parón al que nos incitan al resto a riesgo de ser señalas como fachas traidoras si no la secundamos.

Cuando argumentan que este movimiento es para reivindicar las igualdades, les preguntaría, ¿cuáles?, ¿que derechos tiene el hombre que no tenga la mujer?
Hagamos la pregunta a la inversa, ¿Qué derechos tiene la mujer que no tenga el hombre? Ahí, ya se me ocurren algunas respuestas.

Cada vez la bola del feminismo radical y del odio, se hace más y más grande, añejándonos cada vez más de la verdadera razón o esencia del 8 de marzo y de la verdadera razón y esencia de ser mujer. Introduciendo representaciones de varios colectivos como el colectivo LGTB, representantes del CIE (centro de menores extranjeros), Las Brujas Migrantes, el grupo de migraciones y antiracismo, Las Frydas o el Orgullo Loco.

Díganme, ¿Que tiene esto que ver con el día de la mujer trabajadora? Es evidente que nada. Todo se resume en, control social y chiringuitos, muchos chiringuitos en nuestro nombre.

Ellas continúan señalando que su movimiento es transfronterizo y transcultural, por qué a la hora de usar términos, son las number one.

Según señalan son un movimiento internacional diverso que planta cara al orden patriarcal, racista, colonizador, capitalista y depredador del medio ambiente.
Todo un popurrí de consignas que forman un tremendo collage sin sentido y sin razones en uno de los países más seguros y tolerantes del mundo, como es España.

¿De verdad alguien cree que la sociedad heteropatriarcal de occidente es una especie de tiranía? Si de verdad quieren luchar por la opresión de la mujer, deberían viajar a otros países y actuar en consecuencia, pero es imposible actuar en consecuencia cuando esa conciencia es manejada para actuar de esta forma con un profundo desconocimiento. Eso si, cargadas de odio.
Me pregunto si es fiscal de dicha causa se personará en el lugar para tomar buena cuenta, pues algunos, estamos cansados de destapar verdades con sumo cuidado y ser señalados como provocadores del odio, cuando hay sobradas cuentas que las consignas que se chillan en este tipo de eventos reivindicativos, sí están cargados de odio. Pero seamos realistas, todos estos movimientos de extremaizquierda, antisistemas del sistema, tienen total impunidad.

Este año como novedad en sus reivindicaciones incluyen la defensa de la inmigración y la de los manteros, e irán en contra de la hispanidad para culpar a los españoles, según dicen, al considerar que se trata de “un día de memoria y reconocimiento del genocidio”.

Vuelvo a realizar la misma pregunta: ¿Que tiene esto que ver con la mujer trabajadora?.

Hablo por mí cuando digo, que yo no necesito una fecha señalada para ningún reconocimiento, pero de haberla, no consiento que hablen en mi nombre.
En busca de la igualdad, el hombre no tiene ningún día que se le conmemore, esto en sí ya es una contradicción pues ya existe una distinción. En esta época en la que vivimos, ya no se hace necesario.
Hombres y mujeres somos iguales por más que se empeñen. Nuestras diferencias son estrictamente de carácter natural.