Ojeada alífera, mirada rauda. El Instituto Aragonés de la Mujer pone en marcha la campaña Amor propio para desmontar mitos en torno a la relación de pareja. La Concejalía de Políticas de Igualdad del Ayuntamiento de Almusafes, Alicante, plantea una reflexión sobre los mitos del amor romántico. El IES Trassierra, Córdoba, con motivo de la celebración del Día de los Enamorados, ha convocado un concurso con el que pretende desmontar la mitología del amor romántico. La Cineteca de Matadero de Madrid dedica todo el mes a un ciclo cinematográfico denominado La estafa del amor. Sucinto florilegio.

Amor omnia vincit

A través de los politiquillos y los deseducadores, armamento pesado del Sistema. Cuartear arquetipos, negar la biología humana, triturar el amor romántico, desmitificar el libre pensamiento, trasformar las mentes, desvariar las almas. Pura ingeniería social, lo de siempre. Situacionismo institucional, valga la contradicción, óptimo para la acelerada revolución continua. Todo publicitado apabullante e idóneamente.

San Valentín, de todas formas, invicto. Dudo mucho que los enamorados, en su inmensa mayoría, sean influidos por las mamarrachadas antes citadas. Pero el eros sí está resultando seriamente magullado. La aparente victoria de las neomonjas progres, asombrosamente semejantes a las criptomonjas de la Sección Femenina. Odiando el sexo, detestando a los hombres.

Al día de hoy, hombres y mujeres nos despreciamos profundamente. Al menos, hondo resentimiento, desconfianza mutua, insólita suspicacia. De la lucha al odio entre sexos, tránsito precipitado. Ya que nos ponemos a la tarea de reestablecer modelos, podemos reacomodar un añejo lema a nuestro presente. Haz el amor y haz la guerra. Guerra (cultural) defensiva ante la malsana demencia circundante. Una cuestión de supervivencia. Como sociedad. Y como especie.

Tú nunca morirás

Mientras trabo palabras, escucho. Un hombre remorara a su ser amado. Su rostro fugitivo donde contemplaba el mundo. Ansía disfrutar, otra vez, de sus indestructibles caricias. El tiempo, letal, transcurre, demasiado parsimonioso. And time goes by so slowly. Él, tanto tiempo, sigue dudando si ella le pertenece. Are you still mine? En él solo habita la más intensa desesperación. Aquellos que escuchamos la prodigiosa canción, sospechamos que ella se fue para siempre. Tal vez el reencuentro no se produzca en esta vida. Si existe otra, tal vez allí. Amar a alguien es decirle tú nunca morirás.

Roto, fracturado hasta el limen, reitera sin cesar que necesita su amor. I need your love, I need your love. Dios, silente, no le devuelve a su amada. God, speed your love to me. El Eterno, sin respuesta. Su penar, inconsolable, como abundantes ríos solitarios. Tal vez ella le aguarde. Wait for me, wait for me, I’ll be coming home, wait for me. El suicidio, razonable opción para volver a encontrarse. Abrazar la muerte, ir hacia el ser amado perdido.

Quien lo probó lo sabe

La maravilla y tragedia del amor que tanto ansían desmontar estos zumbadetes, cerebro profundamente lavado. Pero no se puede. Como nos recuerda el Fénix de los Ingenios, nuestro gran Lope, el amor, quien lo probó, lo sabe. En fin.