Contemplé el hipertrofiado Debate a “5 candidatos 5”, con más fanfarria que sustancia, sin fe y con la mínima esperanza de salir de las tinieblas para acampar en la penumbra. Nada, nadie. En la Caja de Pandora que los gallitos sin espolones de la Democracia destaparon en España hace cuarenta y cuatro años, ya no queda ni la esperanza; sí la voluntad de resistencia de los que vivimos intelectual y emocionalmente en los arrabales sociales del Sistema, a los que Pedro Sánchez nos estigmatizó, aún más, galleando en el Debate que en la próxima legislatura colocará en todos los muros de España el infamante WANTED del Salvaje Oeste, autorizando la caza y captura de lo que él y su cósmica ignorancia llaman fascistas como sinónimo de franquistas.

Nada, nadie. Salvo la muda elocuencia del candidato de la escoria separatista y su don para oír lo que no se dice y responder sin pronunciar una sola palabra a la pregunta clave, reiterada hasta el hartazgo por Casado y Rivera, las Pili y Mili de la pánfila derecha liberal, sobre si pensaba pactar, tras las elecciones, con la horda separatista para poder gobernar “su” nación de naciones integrada por aldeas levantiscas cuya unidad política más progresista es la taifa o la satrapía, a las que les basta un campanario, traje regional, una lengua primitiva, media docena de cabras estabuladas en una urna y varios miles de cabrones sueltos campando por sus fueros para proclamarse nación prehispana.

Cada vez que le arrojaban esa pregunta Pedro Sánchez respondía con el silencio. El mismo silencio, por cierto, con el que Santiago Abascal, envolvió al autor del pensamiento político más elevado y de la idea más brillante con la que el líder de VOX iluminó fugazmente las tinieblas del Debate cuando le dijo a Pablo Iglesias, el alfeñique bolchevique, que, indecorosamente oferente, se quitó los pantalones ante Pedro Sánchez y puso sobre su propio atril un tubo de vaselina, que “sólo los ricos se pueden permitir el lujo de no tener Patria”. Quizás Abascal no citó a su autor, Ramiro Ledesma Ramos, porque también él es víctima de la corrección política y de sus temblores.

Nada, nadie. Salvo la persecución de la que, a banderas “legales” desplegadas, vamos a ser víctimas todos a los que no nos da miedito citar por su nombre a Ramiro Ledesma Ramos, en cuanto Pedro Sánchez amañe un gobierno de sátrapas con los separatistas y los comunistas. ¡Delenda est Hispania!