Toda la sociedad española sin distinción de ideología política, no comprende el empecinamiento de la Jueza de mantenerle en prisión, en lugar de adoptar otras medidas menos gravosas, más sensatas, prudentes y legales y finalmente, humanitarias.

         He analizado varias veces los argumentos de la Jueza para ese empecinamiento y no solo producen indignación, sino que además de ser inhumanas e ilegales dadas las circunstancias que rodean el caso, dejan a la justicia española en niveles de degradación infinitas.

         Nadie duda que el ser humano mueve su conciencia entre el bien y el mal.

           El bien la representa la Justicia, la caridad, la humanidad, y el buen comportamiento personal, familiar, social y profesional.

           El mal lo representa la injusticia, la falta de sentimiento, y el mal comportamiento personal, familiar, social y profesional.

         En el caso que nos ocupa, es evidente y manifiesto que la Jueza del caso Zaplana representa el mal profesional, el mal caritativo, el mal humanitario.

         Son pocas, pero existen y así la Iglesias lo tiene reconocido que hay personas a las que se les practica lo que se conoce como “exorcismo” para librarlas del mal imbuido en su cuerpo.