España se rompe por el Este. Y no precisamente y exclusivamente desde Cataluña, tomada por el separatismo golpista y mafioso. Se rompe por el efecto fragmentador y absorbente de un independentismo catalán que lanza sus garras anexionistas sobre la región valenciana.

Nuestro antiguo e histórico Reino de Valencia fue partícipe secular en la reconstrucción de la unidad política y estatal española a través de nuestro insigne Rey reconquistador Don Jaime I y del impulso decisivo al Compromiso de Caspe en 1412. Nuestro compromiso con España lo reza nuestro Himno Regional al definirnos como tierra “Per a ofrenar noves Glories a España…” (Para ofrecer nuevas Glorias a España).

Y como valencianos, hicimos propia y exaltable la lengua vernácula valenciana, que dio a España el primer siglo de Oro de una lengua romance  en Europa (el siglo XV de oro de las letras valencianas, contando entre otros con “Joanot Martorell” y su universal obra “Tirant lo Blanc”). Y como valencianos hicimos propia y exaltable la lengua española común al resto de hermanos de la Madre Patria española y de 600 millones de personas en el mundo. El idioma español de Cervantes lo era también de nuestro Señor de Valencia el Cid Campeador, el alférez Castellano leal a su siempre Rey castellano y a España que encontró en Levante la empresa para hacer de la derrota de los moros otro botón de gloria en la Reconquista.  Luego, en 1238, Jaime I rey de Aragón reinstauraría la cristiandad para un Reino de Valencia que sería definitivamente salvado del Islam y puesto en la órbita de la empresa de la recuperación y reconquista de la España cristiana y unificada.

Pues bien: esta herencia histórica, este acervo de conexión con la España milenaria, nos está siendo robado a los valencianos de bien por una secta hedionda de socialistas ladrones, comunistas embotados y catalanistas disfrazados.

La gobernanza valenciana, en manos del presidente socialista Chimo Puig está arrojada al dominio de un catalanismo radical, sucursalista de Quim Torra y  ejercido por el partido “Compromis”,  socio de gobierno del socialista Chimo Puig. Este partido catalanista, liderado por la proinmigracionista y anticatólica “Monica Oltra”  está germinado en el “Bloc Nacionalista-Bloc de Progrés”, partido creado e inspirado por Jordi Pujol desde Cataluña en los 90 para engendrar una fuerza de izquierdas destinada a captar a la burguesía progre y a los jóvenes adoctrinados de las aulas valencianas, aulas en manos de la izquierda.

Los 22 años de gobierno del PP en la Comunidad Valenciana con Eduardo Zaplana, Francisco Camps y Alberto Fabra hasta 2015 no sirvieron más que para financiar al catalanismo de “Compromis” desde todas las instituciones, y catalanizar la lengua valenciana a través de un órgano tutelado por el Instituto de Estudios Catalanes  y llamado “Academia Valenciana de la Lengua”. La entrega que el PP hizo de la cultura y la política valenciana al catalanismo irredento de CiU/Pujol y su sucursal llamada “Compromis” se debió al vergonzante “Pacto del Majestic” que Aznar suscribió con Jordi Pujol para garantizarse la investidura en 1996 y que incluía regalar al catalanismo la lengua y la cultura valencianas. La posterior mayoría absoluta de Aznar en las elecciones del año 2000, y las holgadas mayorías absolutas de los presidentes valencianos del PP no revirtieron la situación y ahondaron en la inmersión de la tierra valenciana en el nacionalismo catalán. El complejo y cobardía del PP regalaron esta tierra al separatismo más corrupto y agresivo.

Desde 2015, cuando la izquierda toma el gobierno autonómico, la comunidad valenciana está embarcada en un proceso donde la corrupción –por la cual fue derrotado electoralmente el PP- es más pestilente que nunca: recientemente se ha descubierto que la Vicepresidenta valenciana Mónica Oltra encubrió a un pedófilo abusador de menores al que enchufó en un centro de atención de menores y que era nada más y nada menos que su marido en aquel entonces (año 2017). Recientemente hemos sabido que el presidente Puig se gasta el erario público de los valencianos en pagarse entrevistas personales a medios extranjeros que de otra manera jamás conseguiría, como los 43 mil euros que le entregó al “The Guardian” para que su nombre saliese en un diario foráneo. Recientemente también hemos sabido que el hermano del presidente Puig ha sido agraciado por el gobierno valenciano con más de 800 mil euros en subvenciones irregulares y fraudulentas que lo han sentado en el banquillo, y cuyo objetivo era extender el ideario expansionista catalán llamado “Paises catalanes”.

Además de todo ello, los tentáculos manirrotos de la Generalidad valenciana están aliadas con Quim Torra y la ERC de Oriol Junqueras a través de lobbies secesionistas como “Plataforma per la llengua” y otras asociaciones como “Acción Cultural del Pais Valencia”, cuyos propósitos son imponer la lengua catalana desterrando el idioma español e implantar la normalización del ideario separatista catalán en las escuelas valencianas. Y cuentan para ello con agentes “educativos” y espías para los niños en los recreos.

El idioma español está cada vez más arrinconado en la región valenciana; la “cohabitación lingüística” en las aulas es en la práctica un atropello a la lengua española y hay decenas de colegios en nuestra geografía regional donde no se estudia en castellano y la lengua española está proscrita.  El acceso a la función pública valenciana, no digamos a la docencia, convierte la lengua en requisito excluyente y prima el conocimiento del “catalán” por encima de la posesión de Doctorados universitarios o trabajos de investigación. La función pública es coto de la izquierda catalanista.

Por otro lado, la fetidez progre del gobierno valenciano ha llenado esta tierra de “menas”, generando poderosos conflictos sociales como los que sacudieron al centro de menores de  Monteolivete o al pueblo de Buñol. El carácter antisocial del gobierno socialcatalanista valenciano también se ha visto cuando ha sido vetado el acceso al agua del rio Tajo para miles de agricultores valencianos que han percibido cómo la sumisión de las autoridades políticas valencianas al gobierno del Profanador Pedro Sánchez, supone en la práctica el fin del trasvase Tajo-Segura, que deja sin agua a los agricultores de Alicante.

El monstruo separatista que el PP agrandó con subvenciones durante su mandato y que hoy ha llegado al gobierno valenciano gracias al adoctrinamiento en las aulas durante 38 años de autonomía valenciana, y que se llama Compromis, junto al socialismo siempre apátrida y siempre catalanista que en Valencia se hace llamar “Partido Socialista del Pais Valencia”, están preparando el terreno social, político y económico para que en la región valenciana prenda la mecha del separatismo que desde Cataluña amenaza con romper España.

La lucha contra este diabólico proceso de ruptura que hoy se instala a lomos del presidente más criminal de nuestra historia, Pedro Sánchez, encuentra en Valencia la contestación social poderosa de grupos y colectivos que como la Asociación Valentia Forum, la Coordinadora d´Entitats Culturals del Regne de Valencia, Torres Blaves o Defenem Valencia, se oponen en la calle a la acción de la izquierda separatista. El destacado luchador de la causa anticatalanista de Valencia, Juan García Sentandreu capitanea una acción de lucha cultural y social que desde los años 80 a esta parte ha protagonizado hitos como sacar a la calle a 500 mil personas contra el secesionismo catalán en 1997, en 2004, en 2011 y la última gran manifestación de más de 50 mil personas el 11 de noviembre de 2017.



Hoy en el antiguo Reino de Valencia se sacan a la calle “Reinas magas republicanas” , subvencionadas por entidades separatistas como “El Micalet” y por el Alcalde de Valencia Juan Ribó, podemita y catalanista.  En el Reino de Valencia se ha eliminado todo atisbo callejero de remembranza a nuestra historia española para erradicar monumentos, calles y plazas dedicados personajes intelectuales como Eduardo Marquina o Jose Maria Pemán y sustituirlos por los de renegados antiespañoles como el seudointelectual Joan Fuster, padre del izquierdismo catalanista que se impuso en Valencia con la llegada de la Democracia en 1978.

España, se rompe por el Este. Valencia debería ser dique de contención del separatismo, como lo debería ser Navarra. Desgraciadamente los vicios de una Constitución de 1978 que reconoce las “Autonomías” y que entrega el poder electoral a los separatismos localistas, sumados a las cobardes cesiones de la derecha de UCD y PP, han conducido a las izquierdas socialistas embravecidas y a los separatismos al poder de centrifugación del Estado y de desintegración de la unidad nacional que ahora disfrutan.