Un grupo de gente, de todo pelaje y condición, tras las elecciones de abril, con la mosca detrás de la oreja. Todo apestaba. Un juzgado de Tarragona, meses después, admitió a trámite la denuncia interpuesta por la Plataforma Elecciones Transparentes (hoy, trasmutada en asociación) y que puntearía que el partido en el gobierno habría ejecutado un fraude electoral de mil pares de cojones. En grandilocuente y cobardón lenguaje judicial, la juez afirmaba que “los hechos presentan características que hacen presumir la posible existencia de una infracción penal". Obvio.

Algo no encaja

Otra vez, en noviembre, pestilentes efluvios. En aquella ocasión, acercándose al lugar del crimen, confirmación de la certeza intelectual poseída: todo en España es un puto fraude. El sistema electoral, más de lo mismo. Tras recibir las fotos de 3.872 actas de escrutinio de mesas electorales de toda España, los resultados eran, cuanto menos, asombrosos, estupefacientes, abracadabrantes. Con una muestra de un 5,98% del total y 1.494.214 votos emitidos, el número de votos obtenido por Psoe y Podemos sería de 680.000 menos (un 11,25% de diferencia porcentual) que en los resultados oficiales. Por otro lado, a partidos como Pepé, Ciudadanos o Vox se le habrían expoliado, al menos, 521.865 votos que se habrían repartido de la siguiente forma.

PP + PP Foro Asturias: -281.635 votos

VOX: -186.545 votos.

Ciudadanos: -53.685 votos.

Estos datos, sin duda, la puntita del ilegítimo y espurio iceberg.

Moscas cojoneras hasta el final

Una vez concluido el recuento de las actas (faltan aproximadamente unas 200), en los próximos días, se interpondrá una denuncia ante la Audiencia Nacional. Se exigirá que se repitan los escrutinios generales en todas las Juntas Electorales Provinciales conforme a la ley. A su ley, para más inri. Se comprueba fehacientemente que los escrutinios generales no se realizan conforme a la ley. Expresado en román paladino, se contrastan las actas del escrutinio con los datos de maléfica Indra, en lugar de efectuar un recuento manual como estipula la Ley Electoral. Y todo ello se lleva realizando de forma fraudulenta e irregular desde el año 2000. Por lo menos.

La Junta Electoral Central ha recordado muchas veces a las JEP (Juntas Electorales Provinciales) cuál es la forma idónea de realizar el escrutinio (de forma manual), pero sin embargo no ejerce su imperativa autoridad exigiendo a las JEP su correcto quehacer. Se han denunciado estos bochornosos hechos en juzgados de once provincias. Todo perversamente archivado, ante lo cual se requirió a la JEC que se verificasen nuevamente los escrutinios. Veremos.

Tocar las pelotas al poder

En todo el planeta revolotean los pucherazos, pero España es un puto fraude en sí. Su tradición de pucherazos electorales, legendaria, rancia y acrisolada. La victoria frentepopulista del 36, una estafa, muy tardíamente demostrada. Ochenta años después, todo igual. Ahora, fraudulento psicópata mediante, con la inevitable custodia de la narcopodemia y la criminal hez separatista, el golpe de Estado se vuelve a consumar.

Quien esto escribe, considera a la mafia judicial como parte de la desaforada podredumbre que socava todo el narcorrégimen pederasta del 78. Pero el hecho de tocar un poco las pelotas a gente tan ignominiosa merece la pena. Tras un posible pucherazo, Cum Fraudez comienza su dictadura. A cambio, descojónate de Sánchez. En fin.