Y esto lo digo por estas cosas:

–La misión histórica que en principio correspondía al PP era la defensa del referéndum del 76, una democratización apoyada en el legado de Franco y contra el embrión de frente popular que por entonces se formaba.  Ha hecho exactamente lo contrario, y es preciso repetirlo para entender lo que nos ha pasado: se ha convertido en auxiliar ideológico y político de aquellos partidos que se consideraban herederos del régimen funesto salido de las elecciones fraudulentas de 1936. Y lo ha hecho a conciencia de que estaba engañando a millones de votantes con el cuento del “voto útil”. Moralmente los peperos  son mucho peores que los socialistas o los separatistas, porque estos creen más o menos en lo que dicen, mientras que el PP no cree verdaderamente en otra cosa que en repartirse con ellos el poder y los dineros.

Pero Pablo Casado ha cambiado de política, según aprecian muchos analistas.

 

–Casado es un farsante. Para cambiar realmente tendría que haber planteado un examen crítico  de la anterior política y un congreso. De ahí tendrían que salir expulsados la mayor parte de los viejos dirigentes, inevitablemente. Pasa como  con el  PSOE sobre el marxismo: su abandono tendría que haberse acompañado de un análisis crítico de lo que esa ideología había supuesto en la historia criminal de ese partido. Por supuesto, nada de eso se hizo, ni hace ahora Casado con el PP. Toda la motivación de unos y otros se cifra en el temor a perder votos y el poder y dinero correspondientes. Por lo tanto, el PP trata de apoderarse del discurso de VOX, incluso exagerándolo,  para neutralizarlo y volver a lo único que sabe hacer: el centrismo, es decir, la complicidad con el frente popular. Su complicidad infame en la profanación de la tumba de Franco (“el dictador”, llama el miserable fantoche  Casado a uno de los estadistas más importantes del siglo XX y no solo en España) ha sido toda una declaración de principios o más propiamente de su falta de ellos.  Esto tendría que costarle muchos votos, aunque es verdad que la sucia labor ideológica del PP ha contribuido a infectar a millones de españoles de la falsificación histórica izquierdo-separatista. En cuanto a esos analistas que usted dice, solo demuestran su bajo nivel crítico y su ignorancia u ocultación  de la historia, incluso de la más inmediata.  ”Analizan” en función del chismorreo político del momento.

Por lo tanto, mientras VOX no consiga gobernar, y eso va para largo, la democracia y el país mismo podrían desmoronarse.

 

–No sé lo que va a ocurrir. Pero VOX tiene otros medios a los que recurrir para frenar a los liberticidas y antiespañoles antes de que la única solución sea la violencia. Lo importante es que VOX está arrancando al nuevo frente popular la bandera de la democracia en la que han encubierto todas sus corrupciones y delitos, ¡ya era hora!  Empieza a arrebatarles también su dominación de la historia, base de su política presente. Y no ha adoptado las letanías antidemocráticas de los seudofranquistas. Esto abre la vía a un cambio radical. Déjeme que le diga que para VOX es un peligro la afluencia de personajes políticos del PP con aspiración a cargos de relieve. Todos esos personajes han estado muchos años con la política llamada “centrista”, se han nutrido de ella, de sus ideas o más bien argucias, y he comprobado en algunos que reproducen todos los tópicos “centristas”, que solo significan el acuerdo y seguidismo hacia el frente popular.  Por lo que veo, VOX se ha ido depurando en estos años de adherencias de ese tipo, pero el peligro sigue ahí.