Parece mentira que, como humanos que somos, no seamos capaces de evitar aquello que nos disgusta, aquello que nos molesta; y más si significa un trauma asociado a la pérdida de seres queridos que nos rodearon o que, de alguna manera, tenían alguna vinculación con nosotros (aunque fueran ascendientes que no llegamos a conocer).

Y es que no aprendemos ni a ostias, y eso sí que es un problema. Porque una persona, para progresar, ha de mirar qué ha hecho mal, y corregirlo a la siguiente. Y ha de mirar qué hicieron otros que le antecedieron para no volver a resucitar viejas rencillas que nos hicieron disputar entre hermanos.

Porque eso es lo que está pasando; encontramos un régimen autobautizado “progresista y liberal”, que no sabe lo que es trabajar, que ha vivido “con todo hecho y satisfecho”, y que esperan ganar, casi un siglo después, la guerra que sus antepasados sufrieron y que, por desgracia, se llevó muchas vidas inocentes. El inepto de Sánchez y sus secuaces piensan que, ahora, pueden ganar la guerra, y todo a cambio de enfrentarnos otra vez; haciéndolo a un pueblo que, con el régimen del general Franco, consiguió olvidar aquellas atrocidades que cometieron ambos bandos.

Como decían mis abuelos: “Hijo, eso es algo que ni se debe hablar. Ni vuelvas a mencionar eso”. Y todo ello como respuesta a una pregunta inocente que hacía debido a mi ingenuidad propia de la infancia y que consistía en: “Abuelo, ¿en la guerra quiénes eran los buenos y quiénes los malos?”.

Ahora que si la memoria histórica, que si la exhumación del pobre Franco (dejémoslo descansar de una puta vez) y otras artimañas de gente que se cree superior, más lista, más progre, más avanzada que los demás. Esa chusma que no sabe qué es sudar, que se lo han regalado todo, que parece que no han querido ver a sus padres y abuelos luchar por nuestra patria, y que piensan que van a levantar el país con sus ideas de democracia “particular”, democracia consistente en que hay que pensar como ellos digan, y si no, eres un puto fascista, neonazi, arcaico y retrasado mental.