La calle en Cataluña, durante una semana ha sido protagonista por el caos, donde los independentistas, tanto radicales, como los pacifistas han derrotado el estado de derecho y al gobierno de Pedro Sánchez.

El Gobierno de Pedro Sánchez en la defensa del estado de derecho ha sido lisa y llanamente derrotado.

La respuesta del Gobierno de Pedro Sánchez, basada según su Ministro del Interior, Marlaska, en una proporcionalidad, ha dejado a una gran mayoría de catalanes privados de sus derechos fundamentales.

Toda España y Europa ha asistido atónita como los radicales revolucionarios durante una semana se han hecho dueños y señores de Cataluña.

Hace falta tener cara dura y ser un insensato, para manifestar como la ha hecho, el Ministro del Interior de que la situación estaba controlada y que el Gobierno no estaba suspendido.

Se permite con total impunidad, a pesar de estar prohibido por la normativa vigente, efectuar acampadas en vía pública, cortar autopistas, lesionando el interés público general.

El bien jurídico de interés general protegido por el estado de derecho, ha sido fulminado por un gobierno que está totalmente deslegitimado, ni siquiera para ser gobierno en funciones.

El problema de Cataluña, quieren llevarlo al marco político cuando lisa y llanamente se trata de una cuestión de cumplimiento de la Ley.