Era cuestión de tiempo y se sabía. Que iba a pasar todos lo sabíamos. Y que cualquiera que se antepusiera a eso iba a ver como sus intentos eran impotentes ante la maquinaria progresista, también. Pues eso, se cumplió lo dicho… La exhumación de Don Francisco se va a producir. En un artículo mío de hace ya un tiempo lo vaticiné. Era cuestión de meses; su objetivo fundamental era ese, y no iban a parar hasta conseguirlo. Pero claro, no tengo nada de mérito en acertar con mi predicción. Hasta el más tonto sabía que esto iba a pasar.

Y es que Pedrito se propuso como primer objetivo la exhumación de su pesadilla nocturna, que no es otro que el Caudillo de nuestra España, aquella persona que levantó a un país y que, tras su muerte, fue recordado con devoción, diría yo, por todo el pueblo español. Y de eso ya no nos acordamos. Porque somos más simples en este país que el mecanismo de un chupete: si nos dicen desde arriba que Franco es malo, pues lo es, sin discernir si es verdad o no.

La historia está ahí, para analizarla con criterio propio, y si te crees lo que te dicen, pues allá tú, pero tu personalidad será tan pequeña como la vergüenza de los gobernantes o el interés de los mimos por la progresión y crecimiento del pueblo español.

Ya lo he dicho otras veces. Recuerdo a mis abuelos decir con respecto a la Guerra Civil: “De aquello ni hablar, fue muy triste y hay que olvidarlo”. Y desde entonces, chitón en mi casa, y seguro que en muchas otras. Pero ahora estos señores quieren ganar la Guerra Civil, enfrentarnos entre hermanos y buscar rencillas que estaban, eso creíamos algunos, olvidadas.

Y es que estos socialistas se superan a sí mismos. Zapatitos fue el peor gobernante de la historia de España desde la era de Cromañón, y Pedrito, pues dejadle tiempo y dadle votos, que lo superará a este ritmo.

¿Y la Iglesia? ¿Sigue sin pronunciarse? Este es otro tema que tenemos que abordar en siguientes artículos. Te roban en tu casa y te callas. Vamos, de subnormales.