Hace un par de semanas inauguré una serie de artículos referidos a mis vivencias. La base es unas notas en un diario sobre la resistencia cívica al eje estratégico formado por ETA y los vividores y aprovechadores del miedo generado por el terrorismo tras el asesinato de Miguel Angel Blanco; así como la respuesta a la reacción nacionalista.

Todo, en la resistencia cívica en aquellos tiempos de principios de este siglo no fue de color de rosas como voy a ir relatando apoyándome en anotaciones de aquellos días que he guardado para hacerlas públicas pasados veinte años desde entonces. La razón de hacerlo se encuentra en el hecho de que veinte años más tarde nos encontramos ante la deconstrucción de la memoria y su falseamiento, y en trance de olvidar lo que pasó, de tal manera que los actuales estudiantes de la ESO creen que ETA fue un grupo amable que pretendía la liberación de España de una supuesta tiranía para lograr unas libertades de una falsa nación vasca. Lo cual ya es suficientemente grave como para reconstruir la realidad de los hechos, aunque sea un un ámbito tan pequeño y estrecho como el que yo viví por aquel tiempo. La historia se suele construir por fuentes primarias, y una de ellas es la etnografría de los supervivientes de resistencias como la que yo viví. 

Ya me había olvidado de aquellas fechas convulsas en las que mi mujer fue la principal víctima en mi ámbito familiar por causa de los miedos y temores sobradamente justificados, provocados por mi temeridad al embarcarme en la lucha cívica contra el terrorismo sin ser víctima directa. Pero, pese a dichos inconvenientes muy graves no me arrepiento, pues era lo que tocaba hacer. Era mi obligación como ciudadano, aunque la masa mirara para otro lado, escudándose en que había que callar, había que hacerse el sordo, había que mirar para otro lado, y, si se terciaba, había que camuflarse con ropas abertzales para que no se notase mucho el propio pensamiento. Y como la psicología dice, un pensamiento que no se traslada al área verbal no existe.

Como la historia es pedagogía, y tenemos un deber de contar las cosas para que se sepan y no se repitan errores, me he puesto a escribir esta serie de artículos, y el que toca hoy es quizás el más importante de lo que me ha tocado vivir en estas peripecias, por lo que voy a transcribir literalmente lo que a vuelapluma escribí en aquellas fechas de inicio del presente siglo. 

Era aquel Foro Ermua que poco tuvo que ver con el que se trasladó a Madrid para pisar moqueta y evadirse de las tribulaciones de la compleja vida política y social vasca.  Así era en sus inicios: una organización de intelectuales, profesores y personalidades del mundo de la cultura que supo elaborar doctrina cuando más se necesitaba, es decir cuando ETA y nacionalismos de todo pelaje intentaron, a través de la creación de órganos parainstitucionales como Udalbiltza, crear las bases para subvertir el orden constitucional y estatutario mientras se jugaba con falsas treguas y asesinatos de tremendo impacto social.

Omito las movilizaciones, de gran importancia, convocadas por Gesto por la Paz, sobre todo durante el secuestro de Ortega Lara, en muchas de las cuales participé como uno más, y que fueron fundamentales para ese despertar colectivo y para el rescate de los valores morales que llevaron a la empatía y la solidaridad con las víctimas de la violencia directa y de las de persecución; por no extenderme y porque de ese tiempo no tengo tomadas notas a modo de diario.

Lo que voy a plasmar en estas páginas de hoy es un relato sobre la visita a Estrasburgo que preparó y desarrolló el núcleo operativo  más activo del Foro Ermua, y que tuvo una gran importancia en la toma de conciencia de las instancias europeas sobre lo que era el terrorismo en España y sus vinculaciones con los intereses nacionalistas. Prueba de ello fue la visita del Comisario Europeo, Sr. Gil Robles, a la Comunidad del País Vasco para indagar sobre el problema y hacer un informe que luego elevó a las instancias europeas. Sin ese viaje las cosas se habrían circunscrito al ámbito vasco que era lo que al parecer querían ciertos personajes que, en público, ante los medios de comunicación, nos acusaban de llevar los trapos sucios fuera; y no eran del PNV.

Vayamos al grano de la literalidad textual de aquellas notas recogidas por mí en aquellas fechas:

16,17 y 18 de febrero 2000

Vamos a Estrasburgo.

Allí nos reciben con todos los honores. Nos atiende, en primer lugar, la Comisión de Peticiones, presidida por el Sr. Gemelli (Italia). Aparecen en dicha Comisión Vidal Quadras, Alonso Puerta y otros importantes parlamentarios y nos escuchan con atención y respeto. Se refieren a nuestro  valor cívico y trabajo por las libertades.

Entre las proposiciones figura la posibilidad de que se tramite una resolución enviando observadores al País Vasco asumiendo las peticiones que les hacemos.

Nos enseñan el Parlamento y vamos a cenar con el Grupo Popular europeo, a un restaurante junto a la catedral, monumento que tiene un gran valor histórico y artístico.

Allí conozco a varios parlamentarios, entre otros, al Sr. Valdivieso, alavés como yo.

Pese a que me molestan los oídos pues he ido con una faringitis, y a causa del viaje en avión, que hizo  escala en Bruselas, y a diferentes cambios de presión atmosférica, entablo una animada conversación y enfatizo sobre los problemas en el País Vasco.

Al día siguiente (jueves 17) nos recibe Nicole Fontaine (presidente del Parlamento Europeo), que se muestra muy amable con nosotros y se fotografía en nuestra compañía. Dice que apoya personalmente la manifestación de San Sebastián y se muestra sensible a nuestra descripción de la realidad vasca. 

Tras ello vamos a desayunar con varios europarlamentarios.

Después nos recibe la Comisión de Derechos humanos y libertades. El Sr. Watson (irlandés) se muestra de acuerdo con nosotros.

La Sra. Loyola de Palacios a la que conozco y  hablo durante el desayuno, como presidente de la Comisión Jurídica, propone tramitar parlamentariamente, junto a la de Peticiones y a la de Libertades, nuestras peticiones.

En ese transcurso nos llega la información de que la EITB ha dicho que el Foro quería plantear al Parlamento Europeo que el Estado proteja los derechos y libertades, lo que nos obliga a preparar unos cortos con TVE para aclarar mediante Vidal de Nicolás que el Gobierno Vasco es el que debe asumir la protección de los derechos y libertades y que apoyamos al Gobierno de España en su función de  salvaguardar la igualdad en los derechos y libertades de todos los españoles.

Después nos recibe el Comisario de Derechos Humanos, Sr. Gil  Robles. Entre otros, yo le expongo las implicaciones y responsabilidades del nacionalismo en la limitación de los derechos y libertades de los vascos. El Comisario  nos dice que hace suyas todas las peticiones y exposiciones del problema vasco poniéndose a nuestra disposición.

 Estamos eufóricos. Nos llevan a la Embajada de España  ante la Comisión Europea. Nos sirven una comida en un salón.

Estamos muy contentos. Volvemos al Hotel y tomamos un café. Empiezan a llegarnos noticias de que Gorka Knör (parlamentario europeo de EA) ha pedido explicaciones en el Pleno a Nicole Fontaine por habernos recibido. La presidente le ha respondido que nos ha recibido como recibe a cualquiera que se lo pide. Vidal Quadras (vicepresidente del Parlamento Europeo) le interpela sobre cómo es posible que el Sr Knör  se sienta tan demócrata si se hace acompañar por HB. El representante de HB pide la palabra pero Nicole Fontaine no se la concede. 

Sin embargo, cuando estamos en una conversación nos llega la información de que Gorka Knör  ha enviado como información el que Nicole Fontaine no ha asumido el documento ni sus términos. Luego nos vamos enterando que la entonces portavoz del Grupo Socialista <<a la que no nombro por el respeto que me merece por sus actuales posiciones>> ha estado presionando para que la presidente, Sra Fontaine, se desdiga o manifieste su no apoyo, dejándonos, así, al pie de los caballos, y con el culo al aire.

Vemos la catedral que es sencillamente impresionante, y sus alrededores. Me quedo absorto con el espectáculo. Después vamos a la  ”Petite France” que es un barrio típico y precioso junto a los canales del Rio.

Encontramos un restaurante y allí comemos opíparamente un plato formado por verdura y carne asada con salchichas, comida típicamente alemana.

Volvemos algunos al Hotel con un déficit en el fondo del que soy depositario.

Al día siguiente volvemos de regreso a España. Estamos consternados con las noticias que nos llegan de como se ha desenfocado la información sobre nuestro viaje, sobre todo por los medios de comunicación vascos. Tergiversándolo todo.

Nos llaman Cristina Cuesta y Txema Portillo diciendo que se desmarcan de nosotros y que perjudicamos el objetivo de la manifestación. Vidal de Nicolás les responde con contundencia. Iñaki Ezkerra habla con Teresa Díaz Bada [Covite],

Al volver, ya pasada la frontera con Francia, mi mujer me dice que está muy asustada por cómo se ha recogido la información sobre todo por la EITB y como ha manipulado Gorka Knör nuestra visita.

Ha habido unas tensiones horribles. Lo que era todo un éxito de organización y de receptividad se convirtió en pura bazofia y asquerosidad informativa.

Durante el viaje nos han acompañado permanentemente un corresponsal y fotógrafo de EFE, una periodista de la Razón y otra de Onda Cero. Son gente magnífica y han recogido la información con absoluta fiabilidad.

Llego a Vitoria. Mi mujer está asustada, si bien cuando le cuento lo que ha pasado allí se queda algo más tranquila, aunque preocupada.

El sábado voy a la manifestación de San Sebastián. Allí los de HB y “borroka” agreden a manifestantes. Sin embargo, la manifestación resulta un éxito relativo (10.000 personas). Ni los nacionallistas ni el lehendakari se unen a la convocatoria con la excusa de que esa manifestación ha sido organizada no tanto contra ETA sino contra los nacionalistas.

Ha sido una semana importante. Primero fueron al Parlamento Europeo “Victimas del Terrorismo” y anteriormente el “Foro Babel”. Después nosotros, y para terminar la manifestación.

El lunes aparece en la prensa el desmarque respecto al foro de quince miembros encabezados por Savater. Está claro que es una actuación programada para reventar el Foro, aunque poco después en un acto Savater dice que sigue en el Foro, y el viernes, Txema Portillo aparece en El Mundo, diciendo que es el Secretario del Foro; por cierto, al lado de un excelente artículo de Jon Juaristi en el mismo tono y dureza de crítica al nacionalismo que el Documento de Estrasburgo. Vamos ganando poco a poco puntos y razón.”

Mi memoria no abarcaba todos esos recuerdos. Por eso es importante incorporar a este artículo las notas tal como las redacté por aquellas fechas.


Esas notas son suficientemente reveladoras de lo que sucedió por entonces. Para que entendamos muchas cosas de las de ahora.