A la luz - o quizás debiéramos decir, a la obscuridad - del reciente acto de censura de Facebook contra "El Correo de Madrid", y a una serie de casos aislados contra instituciones y españolitos de a pie por subir a la plataforma determinadas opiniones, habría que pensar que dicho gigante tecnológico se ha sumado a la tendencia mundial de controlar por vía de la censura en las RR.SS. lo que sus usuarios pueden pensar, discutir, elaborar y expresar, sean cuales fueren sus adquiridos derechos constitucionales para hacerlo libremente.

 

Nos viene a la mente el caso de China continental, donde en 2018 Google ha ayudado a sus dirigentes comunistas a desarrollar una especie de "Sistema de Créditos Sociales". Este sistema, previamente anunciado en 2014 y actualmente en pleno uso, permite controlar, puntuar y clasificar a 1.000 millones de ciudadanos sobre la base de su comportamiento social y sus asociaciones. Hasta la fecha, más de nueve millones de ciudadanos con bajas puntuaciones han sido bloqueados a la hora de conseguir billetes de tren o de avión en vuelos domésticos. Y, por espantosa y alarmante que esta práctica pueda sonar en el caso de China, los gigantes tecnológicos del Silicon Valley en Estados Unidos ya están utilizando un sistema similar.

 

Facebook, sin ir más lejos, utiliza un sistema basado en el comportamiento privado de sus usuarios que denomina "behavior off-line" (es decir, "comportamiento fuera de red") para nutrir su propio sistema de puntuación social. El pasado jueves (13/6), un colaborador de Breitbart, Allumn Bokhari, revelaba que Facebook utiliza un similar sistema de puntuación social aplicado a los ciudadanos y residentes norteamericanos, lo que a estas alturas no cae de sorpresa cuando día a día se observa, no sin gran alarma, la creciente intolerancia de las gigantes tecnológicas para con cualquier corriente de pensamiento conservador, sus líderes y sus publicistas.

 

Breitbart señalaba que "Facebook monitorea el comportamiento off-line (privado) de sus usuarios para determinar si debieran o no ser categorizados como "agentes de odio", de acuerdo con un documento facilitado en exclusiva a Breitbart News por una fuente interior del gigante socio-mediático" (sic). Y añadía: "El documento, titulado "Hate Agent Policy Review" ("Revisión de la Política sobre Agentes de Odio"), listaba una serie de "señales" utilizadas por Facebook para determinar si alguien debiera ser categorizado como "agente de odio" y proscrito de la plataforma. Esas señales incluyen una extensa gama de comportamientos dentro y fuera de la plataforma: Si alabas al individuo incorrecto, le entrevistas, o apareces en eventos a su lado, Facebook te puede categorizar como "agente de odio" (sic). "Facebook también te puede categorizar como agente de odio si te auto-identificas o abogas por una "Ideología Designada como de Odio", o si te asocias con una "Entidad Designada como de Odio" - (Facebook cita algunas como críticas del Islam) - o si llevas "tatuajes de símbolos o slogans de odio" (Facebook no da ejemplos al respecto pero los medios progres y los lobbies se encargan de calificar como tales numerosos casos de conducta ciudadana absolutamente inocua pero políticamente utilizable). También te clasificará como agente de odio si posees "parafernalia de odio", o por "haber efectuado declaraciones en privado que luego fueron publicadas". Como guinda del pastel, no olvidemos que el vasto volumen de datos privados e información que Facebook guarda sobre ti y sobre lo que dices en privado o en público, - mucho más vasto de lo que humanamente podrías imaginar - , puede "filtrarse" misteriosamente a determinados medios informativos para quebrarte las nalgas si dichos medios reciben "desde arriba" la orden de hacerlo - lo cual también ocurre con una saña y una frecuencia mucho más vastas que las que pudieras imaginar. Y ya no hablamos tan sólo de Estados Unidos sino de Europa en general y de España en particular.  

 

Y, llegados a este punto y dado que la invasión e inicua explotación de nuestros datos personales, públicos y privados, ya es una pandemia mundial, cabe preguntarse qué puede hacer el pobre ciudadano de a pie - y por extensión, la publicación censurada - para frenar tan desvergonzado abuso de poder. Muy poco. Pero puestos a recomendar y ya que no podemos suprimir el uso de las RR.SS. por completo, abogaríamos por hacer el más mínimo uso posible de las mismas - especialmente de las que ya tienen merecida mala fama, como Google, Twitter y Facebook - y substituir nuestras cuentas (borrando previamente el contenido acumulado en ellas) por otras 100% falsas, con nuestros nombres, fechas de nacimiento, estado civil, educación, etc.etc. más falsos que Judas (Iscariote, que el otro era bueno). Y en el caso de utilizar varias redes de forma simultánea, tener la precaución de que dichos datos - por falsos que todos ellos sean - no coincidan entre sí, haciendo así prácticamente imposible su computación a efectos de identificación. No podemos garantizar que así se evite el problema del todo, pero sí que los hackers intentando hacernos un "doxing" - gracias a la voracidad y la falta de escrúpulos de las Redes - y las propias Redes - que así estarían vendiendo a medios, comercios y políticos pura ñorda falsa e inservible - tendrían muy serias dificultades para seguir controlando nuestra vida privada.

 

Todo ello a la espera de que nuestra renovada clase política, más preocupada por hacerse con una buena mamandurria tras las pasadas elecciones, y siempre igual de ignorante, ineficiente y cobarde que las que la precedieron, se de cuenta del grave problema anticonstitucional que padecemos con la captación abusiva, la clasificación, el uso indebido y el comercio de nuestros datos personales, y con la censura y limitación de nuestro Derecho de Libre Expresión y de nuestra Libertad de Prensa - como ha sido el reciente caso de "El Correo de Madrid" - y actúen de una puñetera vez dándole un cañazo a la red responsable y, en caso de repetición de los hechos, apercibiéndola de una eventual proscripción del territorio nacional. Y si no saben o no quieren saber cómo hacerlo, que pongan a la tarea a quien pueda y quiera dar la cara - como es el caso de VOX, que ha sufrido en propia carne el efecto de las técnicas abusivas de las Redes, el hackeo consentido de sus terminales y el bloqueo de las mismas desde direcciones IP del Ministerio de Defensa y del Partido Socialista Obrero Español - partido del que, desde luego, no cabe esperar alivio alguno en la negra y triste coyuntura mediática de los próximos cuatro años. Pobre España pobre, en manos de quiénes la ha votado ...