Los dirigentes de Unidas Podemos no están contentos con los actos de Felipe VI en relación con la política española. Concretamente, han mostrado su desacuerdo con el discurso que expuso el día 3 de octubre de 2017, dos días después de la celebración del referéndum ilegal en Cataluña, y con la propuesta de Pedro Sánchez como candidato a la Presidencia del Gobierno tras la última ronda de contactos del monarca.

 

Pablo Iglesias, tan aficionado a leer la Constitución en la campaña de las elecciones generales del pasado día 28 de abril, debería revisar su ejemplar de la norma fundamental, pues su artículo 56 recoge el papel de la Corona para defender la unidad de España y establece expresamente que “El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes”. Entre esas funciones, según el artículo 62, está la de “Proponer el candidato a Presidente del Gobierno y, en su caso, nombrarlo, así como poner fin a sus funciones en los términos previstos en la Constitución”, que señala en su artículo 99.1 que “Después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los Grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno”.

 

Echenique quiso dar a entender que Felipe VI tiene la facultad de realizar actos discreciones y llegó a afirmar que el monarca podría negarse a firmar aquellos documentos que sirvan para impulsar actos que perjudiquen a la Corona. Sin embargo, la afirmación del dirigente de Unidas Podemos es absolutamente falsa, pues de diversos preceptos de la Constitución, como los artículos 62, 91 y 92, se deduce que muchos actos que debe realizar Felipe VI son actos debidos, que serán refrendados por el presidente del Gobierno o los sujetos correspondientes, que asumirán la responsabilidad de lo hecho por el rey.