Supongo que habrán escuchado o leído últimamente que la cosa del cambio climático está tan, pero que tan mal, que estamos ante la que se ha dado en llamar una situación de emergencia climática. Como lo oyen. Estos impostores internacionales son muy hábiles con el tema del lenguaje: “Emergencia climática”. ¡Ahí es nada! El nombre, la verdad, impresiona. Y por si alguno quedara sin asustar, dicen además que la situación va a ser irreversible. ¡Son geniales!

 

Los más gil…, perdón, los convencidos de la realidad apocalíptica anunciada están que no viven. Salen a la calle y a los medios de comunicación a la mínima ocasión para reclamar a “la clase dirigente” que haga algo para acabar con la angustia que sienten ante las catástrofes que nos esperan. La cosa es para no tomársela a broma, ¿saben? Los más alarmistas esperan que la temperatura suba 2o C de media desde ahora hasta el año 2050. ¡Tiemblen! Bueno, quizá sería mejor decir: ¡Suden!

 

El ayuntamiento de Barcelona, sensibilizado con la demanda social de sus conciudadanos, ha decidido ser de los primeros en ponerse a trabajar para que no les pille la hecatombe sin los deberes hechos. ¡Que nadie diga que por ellos no es! Obviamente, lo primero ha sido crear una Mesa por la emergencia climática. ¡Qué tranquilidad se les debió quedar a los barceloneses cuando lo supieron! ¡Menos mal que alguien hace algo por nosotros! - pensó más de uno.

 

Los de la Mesa por la emergencia climática se pusieron a elucubrar (y los que cobraran a ganarse el sueldo). Propusieron un paquete de medidas en el ámbito de la movilidad, el urbanismo, los entornos escolares, la energía y la gestión de residuos. Todas ellas de gran calado, les anticipo. Tanto que, Ada Colau, ha decidido ser pionera en la lucha contra la emergencia climática y las va a comenzar a poner en marcha a partir del próximo 1 de enero de 2020.

 

Por temas de espacio, comentaré hoy una de ellas que me parece la mar de imaginativa. Tiene que ver con los niños, cuya salud preocupa sobremanera a la edil, ahora que también es mamá y para eso, como todas las madres es muy mirada. ¡Sorpréndanse! Va a llevar a cabo 11 proyectos de refugios climáticos para que se beneficien de ellos los niños y ancianos cuando llegue el momento de que la temperatura, en 2050, suba esos dos grados de media que esperan.

¿No saben qué es un refugio climático? Yo tampoco lo sabía, pero me puse a indagar en qué podría consistir, y di con la cuestión en página web del ayuntamiento de la ciudad condal. Allí los han definido como “espacios preparados para reducir el impacto del calentamiento global, especialmente el aumento de las temperaturas. Según las previsiones, si no se aplican medidas para mitigar el cambio climático, en el año 2050 la temperatura subirá 2o C”.  Lo siento. No hay más. Como todo en esta cuestión, cuando rascas un poco, te das cuenta enseguida de que no hay nada. Todo es…, pues eso, nada. (No digo humo por si eso contribuye a la emisión de CO2).

Pero lo más curioso es que en el sitio web han puesto fotografías para ilustrar en qué consiste el refugio. ¡Nunca adivinarían qué es eso del refugio climático! Más de uno habrá imaginado un refugio subterráneo con aire acondicionado climatizado que garantice una temperatura media inferior a la que hace en el exterior. ¡Ilusos!

 

¡El refugio consiste en colocar, estratégicamente situadas por el patio del colegio, regaderas de plástico y un grifo de agua! Léanlo otra vez. ¡Regaderas y un grifo de agua! Es lógico. La Mesa por la emergencia climática, en un derroche de pragmatismo, sabe que, si hace calor, no hay mejor remedio que acudir donde haya agua y refrescarse. Supongo que lo primero será crear una subcomisión de la Mesa, en la que participen las asociaciones vecinales, las madres y padres de alumnos, los colectivos de la tercera edad, y todos aquellos que tengan algo que decir en el asunto, para determinar cuántas regaderas poner, de qué color, y cuál es el mensaje que deben llevar impreso. Como poco. Lo importante es que los ciudadanos participen, aunque sea en tont... ¡Lo importante es la participación!

Por si la Mesa aún no ha cerrado sus conclusiones, me gustaría sugerir que añadieran al paquete de medidas la compra de un botijo de arcilla ecológica para que, una vez relleno de agua, lo pongan a la sombra. Les puedo asegurar que refrescar así el agua no produce emisiones de gases efecto invernadero. ¡Idiotas!