¿Recuerdan ustedes a aquella manifestante, vestida ridículamente, y haciendo chorradas, en teoría para defender a los desahuciados, aunque luego nos enteramos que estaba a sueldo del Ayuntamiento de Barcelona, cobrando dos mil euros al mes…?

Si hombre, sí, una que tenía pintas de camionero, de bollera, pero no por vocación, sino por necesidad, pues era y es de ese tipo de mujeres a las que nadie mira por la calle ni, por supuesto, se acuesta con ellas.

Luego decía, la estulticia es lo que tiene, que no se recatan de hablar ni de su bajo vientre, que había tenido una novia italiana, y no sé qué otras historias de la entrepierna, que realmente a nadie importan, pues pertenecen al fuero privado de cada persona… Supongo lo haría para conseguir el voto de las lesbianas, pues a lista no le gana nadie, aunque pueda parecer una contradicción, pues es tonta de toda tontez.

Vamos, que es una tonta acreditada, con balcones a la calle.

Pero la cualidad de ser listo supone que una persona es “Hábil para sacar beneficio o ventajas de cualquier situación” (acepción 5 del diccionario de la real academia española, que aprovecho para recomendar), y muchas veces –aunque no siempre-, es un término contrapuesto a ser inteligente, pues el inteligente es “Sabio, experto, instruido” (acepción 4 del tesoro que es nuestro diccionario).

Ada Colau en realidad es imbécil; imbécil, pero lista.

La imbecilidad supone un “Retraso mental moderado” (acepción 3 del DRAE), aunque no tengo nada claro que el suyo sea solamente moderado. Yo diría que es, más bien, severo, pero como no soy médico, ni mucho menos psicólogo o psiquiatra, mi opinión realmente carece de cualquier valor científico, que no hago como la práctica totalidad de los españoles, que hablan de Derecho sin tener ni puta idea, como si fueran Costa, García de Enterría o cualquier otro ilustre jurisconsulto.

Esta tonta con chorreras ha execrado últimamente algunas perlas por su boca:

  • La primera, negar la mayor, es decir la ola de violencia que sacude Barcelona, con numerosos asesinatos, violaciones, calles y zonas por las que ninguna persona decente se atreve a pasar, etc. (Esta forma de “argumentar” es propia de los comunistas, que siempre niegan la realidad, sobre todo si no les favorece).
  • La segunda, echar balones fuera, diciendo que el problema no es suyo, sino del Gobierno, y que hay que reformar el Código Penal, olvidando que un Alcalde no es un diputado o senador, y que ella cobra –más de cien mil euros al año, por cierto, además de su “adosado”, pareja, marido o follarín, al que ha enchufado como asesor, con un sueldazo de ochenta y tantos mil euros al año, que tampoco está nada mal- por solucionar los problemas de los barceloneses, y no por decir majaderías, chorradas y ocurrencias.
  • Y, en tercer y último lugar, por ahora, ha manifestado, urbi et orbe, pues además de ser tonta, cree ser muy inteligente, que su principal preocupación será que los presos preventivos del golpe de estado catalán, si son condenados, “salgan rápidamente de prisión”…

 

En otras palabras, y para quien quiera entender: que la situación de Barcelona le importa una mierda, y que ella está para la “alta política”, no para preocuparse de los problemas de los barceloneses.

En fin, señores de Barcelona, ¡disfruten lo votado!

Yo, por si acaso, procuro ir a Barcelona lo menos posible, moviéndome solo por las zonas más seguras, y volviendo a Zaragoza a hacer noche, que el Ave es caro, pero una bendición del Cielo.

Disfruten de la situación, y bailen…, con Ada Colau.