Con motivo de las próximas elecciones generales todos los partidos políticos se han apresurado a mencionar el feminismo, las mujeres y sus derechos, con el partido socialista como especial abanderado.

Pero este partido, que va de progre, es el más reaccionario de todos, puesto que utiliza el sufrimiento de algunas mujeres en beneficio propio con la única finalidad de sacar votos.

Un partido que tiene en sus filas a un maltratador convicto y confeso en la figura de Jesús Eguiguren y otro sospechoso de serlo y que se libró por estar aforado que responde al nombre de Juan Fernando López Aguilar, para quien las denuncias falsas eran un coste asumible. Por otro lado tienen un Presidente, Pedro Sánchez, con una tesis doctoral plagiada y una ex ministra llamada Carmen Montón que falsificó su máster, sólo por nombrar a algunos. Este currículum, unido a ciertos casos de corrupción (ERE, Filesa, y así hasta 77 casos abiertos) creo que es suficiente para restarle credibilidad.

Me voy a centrar en este partido por ser el que implantó la ideología de género y pretende continuar con ella hasta sus últimas consecuencias.

Pedro Sánchez no pierde oportunidad en cualquier acto en el que participe para nombrarnos a las mujeres. Él que tiene a la suya enchufada por su condición de esposa del Presidente del Gobierno. Un partido sin identidad propia que se alimenta del franquismo y de la derecha de rancio abolengo. Un partido que vive de la desgracia humana, porque si no hubiera problemas sociales no tendría razón de existir. Un partido que saca a las mujeres a la calle cada 8 de marzo para protestar y pedir derechos…. Y nadie se da cuenta de que el propio gobierno se manifiesta contra sí mismo. Si se trata de un partido feminista y que además se encuentra gobernando y tiene la desfachatez de salir a una manifestación feminista con Carmen Calvo y Begoña Gómez a la cabeza, una de dos: o nos toman el pelo o no hacen bien los deberes. Las huelgas se hacen para conseguir derechos que un gobierno o una empresa deniega. Otra de las muchas incongruencias del feminismo progresista reaccionario.

Piden desaforadamente el derecho de las mujeres a abortar. Y sin embargo, pocos reparan en la ingente cantidad de métodos anticonceptivos que existen en el mercado. Salvo causa de fuerza mayor, tenemos nuestros úteros a buen recaudo. Sin embargo, nadie apela a la necesidad imperiosa de tener la cabeza bien amueblada. Se empeñan en intentar aleccionarnos sobre cómo debemos pensar, vestir, actuar queriendo negarnos nuestro derecho fundamental y nuestro poder más valioso que no es otro que el de generar vida, convirtiéndolo en una secuela del término comodín: el Patriarcado.

Las mujeres siempre hemos sido orgullosas, valientes y somos libres desde hace mucho tiempo. Les interesa sentirnos víctimas para vivir a nuestra costa.

Carmen Calvo, todos los días sale a la palestra con su mantra comodín: la desigualdad entre géneros. Para ella es como una obsesión. Sin embargo, nunca se parará a pensar en que la desigualdad se da entre personas, comenzando por el sueldo que ella cobra y al que el resto de personas (hombres y mujeres) no llegaremos nunca a alcanzar. Esta sí que es una enorme “brecha salarial”.

Pedro Sánchez, en cambio, prefiere inventarse nuevos vocablos, como es el de las “Familias Monomarentales”, haciendo referencia a que la mayoría de las familias monoparentales están conformadas por mujeres con hijos, ocultando deliberadamente que, ese elevado porcentaje es debido en su mayor parte, a la inexistencia de una legislación que regule la custodia compartida de los progenitores para con sus hijos y al hecho de la ingente cantidad de denuncias por violencia de género que se presentan diariamente en los juzgados con la única finalidad de evitar que el progenitor paterno pueda optar a ningún tipo de custodia de los hijos.

Cada vez que una mujer muere a manos de su pareja, se echan las manos a la cabeza y todos salen a escena pidiendo más dinero unas y legislando sin ton ni son los otros. Sin embargo, tenemos que ser conscientes de que todos ellos viven de las desgracias humanas y trabajan para crear conflictos para luego intentar solucionarlos poniendo leyes y creando negocios con los que enriquecerse. Nos necesitan victimas. Si no hay víctimas, no hay razón para que ellos existan y se lucren. No les interesa solucionar los problemas, sino parchearlos con leyes para generar otros nuevos.

Todas las víctimas de un mismo delito son iguales. Sin embargo, los partidos crean víctimas de distintas categorías.

Hace unos días Pedro Sánchez propuso un Pacto de Estado para favorecer la cultura omitiendo deliberadamente que la cultura comienza en casa y continúa en los centros escolares.

El problema real es que la propia cultura está politizada e ideologizada hasta el punto que la cultura ha dejado de ser cultura.