El Sistema se ha hecho especialista en entretenernos con cualquier cosilla para que no veamos que nos están robando la cartera, o incluso algo más importante que la cartera, que es la nación. Ahora nos vuelven a poner en el disparadero a los cinco miembros de La Manada con los que el Sistema sigue jugando como si fueran peleles, poniendo en evidencia la doble moral reinante. Cadena perpetua no, que es muy facha, prisión permanente revisable no, que eso lo pide VOX, mejor quince añitos y después que salgan para volver a hacer lo que han hecho. Porque el problema real de este tipo de sujetos, además del ambiente reinante que favorece la comisión de estos delitos, es que son verdaderos depredadores que no son reinsertables socialmente.
 
Pero como digo, los poderes fácticos, azuzados por los media más poderosos, lanzan cortinas de humo en el afán de lograr que seamos carne trémula, máquinas de votar que ni se hagan preguntas, ni exijan respuestas, ni protesten por nada de lo sustancial. Que salgan a insultar a los de La Manada (pero nada de cadenas perpetuas, que son muy fachas) que así no salen a protestar por cómo se está cocinando el nuevo gobierno de España. Otra vez con el respaldo de comunistas y separatistas catalanes, y con la guinda macabra de Bildu si fuese necesario para lograr el poder, como ha pasado en Navarra.
 
Hace unos días, esa eminencia masónica que es Manuel Valls decía que el nacionalismo y la extrema derecha son los dos mayores peligros actualmente de Europa. Que es justo lo que el Nuevo Orden Mundial quiere que creamos. Por eso, el ex primer ministro francés, tras su tocata y fuga en París, ha venido a traernos la quintaesencia de la masonería progresista y liberal en forma de anatemas a todo lo que huela a patriótico, católico o de derechas. Lo que ha destruído Europa ha sido fundamentalmente el socialismo, del que él es hijo predilecto, y los mangoneos de los partidos para acabar con el concepto clásico de nación, haciendo de la UE el patio de recreo de los profesionales de la política, muy bien pagado por cierto. Pero Valls, que vino como invitado de última hora de Ciudadanos, a poco que le dejen se queda con Ciudadanos y con lo que pueda, en la mejor tradición napoleónica. Mala tierra España, en todo caso, para venir a apropiarse de lo que no es de uno.
 
Con esto de los cordones sanitarios a la extrema derecha, decretados desde París por Macron y ejecutados por un catalán gabacho en Barcelona, intenta el Sistema poner sordina a una realidad que malamente podrá silenciar. Y es que muchos españoles están hartos ya de este chalaneo partitocrático con el que nos quieren robar la sagrada Patria. Por eso han votado a VOX, sin ser VOX tampoco un tercio de requetés, pero sí al menos representa todo lo que aborrecen los democratitas de salón como Rivera, Valls y ya no digamos Sánchez, etc. La España de los balcones, esa España cansada de que la frían a impuestos y encima tener que sonreír, la España que no tiene dinero para dentaduras postizas pero sí para cambios de sexo, la España del hartazgo de lo políticamente correcto.
 
Ahora viene el orgullo gay, y mientras todos los partidos corren a sostener la pancarta, porque las pancartas dan más votos que trabajar, se emplean miles y miles de euros de dinero público en las carrozas, las actuaciones musicales, el celofán y los confettis, y por supuesto para sufragar los mensajes de siempre contra la Iglesia Católica y contra la gente decente que madruga para sacar a sus familias adelante, y que para estos colectivos pesebreros somos también unos fachas. Porque somos la única generación de la que haya memoria que se empeña en mantener activos a sus propios parásitos. Si estás subvencionado, eres progre y respetable; si en vez de pedir trabajas, eres de extrema derecha. Así somos hoy.
 
Pero hay algo que el Sistema no sabe, y es bueno que no lo sepa. Hace poco más de un siglo, en el Cerro de los Ángeles, ante el Sagrado Corazón de Jesús, el rey Alfonso XIII pronunció estas palabras: "España, pueblo de tu herencia y de tus predilecciones, se postra hoy reverente ante ese trono de tus bondades que para Ti se alza en el centro de la Península... Reinad en los corazones de los hombres, en el seno de los hogares, en la inteligencia de los sabios, en las aulas de las ciencias y de las letras y en nuestras leyes e instituciones patrias". El próximo fin de semana, bien es cierto que sin tanto protocolo como entonces por razones obvias, se celebra el centenario de aquella fecha. Y es que nada logrará el Maligno, al menos nada de lo importante, en esta tierra de María que siempre ha sido y siempre será España.