El pasado día 8 de marzo, Carmen Calvo afirmó en un programa de la cadena de radio Ser que “nuestra Constitución no recoge la igualdad entre hombres y mujeres como lo hacen otras constituciones” y que “esto es injusto y poco democrático en el siglo XXI”. Esas declaraciones provocan que se pueda pensar que Carmen Calvo ignora las reglas sobre igualdad que se pueden encontrar en la Constitución o que desea hacer creer a los ciudadanos que la norma fundamental no reconoce la igualdad entre mujeres y hombres. No obstante, es más fácil acogerse a la primera posibilidad atendiendo a los escasos conocimientos que ella ha acreditado durante los últimos años.

 

La Constitución, que recoge la igualdad como uno de los valores esenciales del ordenamiento jurídico español, regula la igualdad entre hombres y mujeres en varios preceptos. El más conocido es el artículo 14, que establece que los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Sin embargo, hay otros preceptos, como el artículo 35, que indica que todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo. Además, el artículo 139 señala que todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado.

 

A Carmen Calvo le corresponde comprar un ejemplar de la Constitución. Además, debe leer “Sobre la igualdad en la Constitución española”, un trabajo de Antonio Enrique Pérez Luño que se publicó en Anuario de filosofía del derecho en el año 1987, en el que se afirma por su autor que “decir que la igualdad es una de las piezas claves informadoras de la Constitución española de 1978 es algo que saben o intuyen buena parte de ciudadanos”, añadiendo que “reconocer que la igualdad ha sido una de las categorías más invocadas y utilizadas en nuestra incipiente experiencia jurídico-constitucional tampoco habrá de resultar novedoso para cualquier profesional del derecho mínimamente avisado”. Curiosamente, es cierto que Carmen Calvo puede ser considerada una jurista al ser doctora en Derecho Constitucional, pero debe destacarse que no parecía estar avisada ni tener una buena intuición al afirmar la ausencia de la protección constitucional de la igualdad por razón de sexo.