Quizás lo fácil sea acusar a la mala planificación de los distintos gobiernos de los graves efectos de la gota fría que, periódicamente, arrasa ciertas zonas de España o de los incendios que devastan nuestros montes y bosques año tras año, pero es fácil porque es cierto en esta España democrática con un estado de las autonomías que enfrenta a españoles de una región contra los de otra.

Y es cierto porque hay una pésima planificación, hay una deficiente previsión, hay una dejadez absoluta en política forestal, fluvial, rústica, agrícola, turística,…lo que llaman ahora muy pomposamente, medioambiental. Y este desastre político, porque lo político no es exclusivamente celebrar mítines ni analizar encuestas, sino sobre todo buscar el bien común, este desastre político es cada vez mayor porque no se hace nada para proteger a España y los españoles para más INRI en este siglo XXI, el de los avances mecánicos y tecnológicos maravillosos, el de los estudios de expertos para cualquier chorrada, mientras los telediarios de esta semana hablaban de incendios pavorosos en Galicia e inundaciones desastrosas en el Levante y sudeste español, montes y bosques que no es la primera vez que se queman y calles y campos que no es la primera vez que se inundan.

En España no hay políticas adecuadas para limpiar bosques y montes, ni se despejan los cortafuegos, muchos de ellos construidos durante el franquismo, ni se valoran que especies vegetales son las adecuadas para salvaguardar las zonas más propensas a los incendios o a las riadas. En España no se limpian los cauces y vertientes de los ríos, eso cuando no se modifica su trazado para urbanizar en algunas zonas y que muchos políticos y sus amiguetes se forren con estas recalificaciones y edificaciones. En España no se realizan obras hidráulicas, se reían de “Paquito el Rana” porque hacía muchos pantanos y embalses, pantanos y embalses absolutamente imprescindibles para nuestros campos y los habitantes de ciertas zonas de España y gracias a esas obras hidráulicas, de hace más de 40 años, aún se mantiene viva media España. En España no se hacen obras, habiendo medios de sobra, para ayudar a que las desembocaduras de los ríos en el mar, bien reconducidas, mitiguen o incluso impidan muchas de las catástrofes que se producen año tras año y que destrozan proyectos y vidas una y otra vez…

Curiosamente, cada vez hay más ecologistas en los partidos, en los gobiernos, en todas las instituciones, falsos ecologistas, ecologistas sandías los llamo yo, verdes por fuera y rojos por dentro, y cuantos más ecologistas tienen mando en plaza, más desastres ecológicos se producen y casi siempre en los mismos lugares y en las mismas fechas.

Ahora, los políticos irán a hacerse la foto, cuando ya no haya peligro, claro, ahora otra vez promesas de mejoras que jamás llegarán, ahora emplearán dinero, mucho dinero para los damnificados, cuando ese dinero se debería haber utilizado para que no hubiera damnificados. Ahora, lagrimitas de cocodrilo para las familias de los muertos y palmaditas en la espalda para los que lloran las cuantiosas pérdidas materiales. Ahora todos con la calculadora en la mano viendo qué rentabilidad electoral le pueden sacar a esto, porque a todo se le puede sacar rentabilidad electoral, echando la culpa a otros sin reconocer la propia.

Si hay elecciones en dos meses, veréis cómo políticos hipócritas de todos los partidos del sistema harán campaña por las zonas afectadas para decir que la culpa es de los otros y que con ellos no habría pasado ni volverá a pasar. Discurso que les valdrá a todos los partidos del sistema y que les será rentable porque el pueblo español traga tanto como el suelo de nuestra querida piel de toro, y de igual manera que pronto no quedará ni un charco donde hoy está todo inundado, tampoco quedará dignidad dentro de la indignación que producen estos hechos y, una vez más, no les pasara nada a los que no hacen lo que deben hacer y otra vez, ya con los votos en los bolsillos, volverán a no hacer nada…y así hasta la próxima.

Desgraciadamente los efectos de la gota fría política que padece España son peores que los de la atmosférica.

(Un abrazo muy fuerte y solidario a todos nuestros compatriotas damnificados por la Gota Fría, permitidme que lo personifique en mis amigas y camaradas Noelia y Raquel que en Orihuela y Fuengirola, respectivamente, lo han sufrido muy de cerca, ánimo luchadoras).