En el Ejército inglés, por extensión también en los ejércitos de tradición anglosajona, existe la elocuente tradición de enviarles plumas de gallina a los cobardes. Así fue despedido el Ejército español cuando, obedeciendo las órdenes del mariscal Zapatero, abandonó su puesto de combate en Irak.

A los mariscales demócratas que vegetan en el Ateneo de Sevilla no se les puede enviar el vejatorio estuche con plumas de gallina por una razón tan circular como el esfínter por el que defecan su miedo: todas las gallinas de Sevilla vivaquean en el Ateneo, con lo cual habría que desplumarlas primero, para obsequiarlas, después, con las plumas que les dan calorcito y alpiste, mucho alpiste, a su cobardía.

La secuencia del pánico desatado en el gallinero del Ateneo sevillano por la amenaza de esa yacija de todos los rencores, de todas las frustraciones, que es la izquierda, es digna de un sainete escrito por un comisario político estalinista con vocación de humillar, aún más de lo que ellos se denigran a sí mismos, a sus esclavos culturales, a sus líricos siervos del pilla-pilla ateneísta de Sevilla.

Hete aquí que la editorial SND había contratado, previo pago de la preceptiva señal, un salón del gallináceo Ateneo sevillano para presentar el próximo día 22 en la capital andaluza la monumental obra, fundamentalmente gráfica, pero también literaria, “Franco, una biografía en imágenes”, de Francisco Torres y Dionisio Rodríguez, prologada por SAR Luis Alfonso de Borbón. El director de la editorial, Álvaro Romero, hace las gestiones y, repito, los pagos exigidos y recibe el nihil obstat de las gallinas que obedecen a la izquierda en ese templo a la cobardía intelectual que es el Ateneo de Sevilla. Todo correcto hasta… que los amos de las gallinas y los dueños del alpiste se enteran de la naturaleza del libro que va a ser presentado. La izquierda toca arrebato con los clarines del miedo y el coronavirus del pánico convulsiona a las gallinas ateneístas que, raudas y veloces, dilatan sus esfínteres y ensucian la palabra dada y el compromiso adquirido (y pagado) con las flatulencias de su servidumbre a la izquierda hemipléjica y con las heces del terror que les inspira.

Las temblorosas gallinas ateneístas sevillanas, cuya palabra no vale ni las treinta monedas del beso de Judas, reculan ante las amenazas de la izquierda esclerótica y rompen su compromiso, ya cobrado, con la editora del libro que, a mayor abundamiento en el coronavirus del pánico, iba a ser presentado por el General Chicharro, ése almogávar de la Infantería de Marina española que preside la Fundación Nacional Francisco Franco, y cuya sola presencia hace que a la izquierda española le tiemble el escroto.

“Franco, una biografía en imágenes” no merece semejante pocilga de cobardes para ser presentado. Es demasiado grande para un gallinero como el Ateneo de Sevilla. Franco hizo Historia, Patria, Pan y Justicia. Las gallinas del Ateneo sevillano solo hacen caca. Perdón, caquita. Pitas, pitas, pitas.