¿Por qué? Eso nos preguntamos la mayoría de los españoles que no te queremos en el trono, esa pregunta que tiene varias respuestas y todas ellas tan claras como que tú nunca debiste ser reina. No Letizia, así no... Así nunca llegarás a ser quién debes, y así nunca te llegaremos a querer.

Es curioso que algunos nos llamen «los detractores de Letizia», y sin embargo has sido tú, quién desde el inicio uno de tu reinado te has ocupado de consolidar tu propia decadencia. Y es curioso también, que la mayoría de los que no te queremos, somos monárquicos y fieles a nuestra Corona, pero no Letizia, así no.

Pide perdón, sal y pide perdón al Estado, porque tu constante desdén a los Reyes eméritos, esos aires de una grandeza que no tienes, tu pose obsesiva ante el objetivo de las cámaras, esa soberbia que irradias y la vanidad que te envuelve te obligan a pedir perdón.

Te eligieron sin ser princesa, y ahora tenemos que rendirte pleitesía por ser una Reina que no demuestras y por creerte la señora que no llevas dentro.

No Letizia, asi no... porque no es sólo cuestión de «protocolo», sino de saber estar, no es sólo cuestión de poder, sino de querer, y porque la inteligencia no se ostenta ni se presume, se demuestra. Y quizá también porque deberías aprender aquello de «donde fueres, haz lo que vieres».. Y tú, a esa mujer que tanto te has empeñado en destruir, la tienes muy cerca para enseñarte a reinar.
Esa mujer que nunca necesitó grandes cantidades de maquillaje para brillar, ni tuvo que subirse a unos tacones de aguja para estar arriba, esa que fue madre, esposa, hermana, esa a la que ahora no le dejas ser abuela, pero que aunque te pese lo es. Que calló bocas con su constancia y su eterna humildad.
Aprende de quién te puede
enseñar y deja ya de un lado la arrogancia que una reina nunca debe demostrar.
Súbete al trono de una vez Letizia que ahí es donde tu deber te obliga a estar, en favor de España, en favor del Rey y en favor de un país que ahora se muere, al que es tu deber representar y no haces sino avergonzar.

No Leticia, así no... Así nunca llegarás a ser quién debes, y así nunca te llegaremos a querer.