Los timadores, comentaba en el artículo anterior, se especializan en el mismo timo, sólo que, para despistar a los futuros “primos”, modifican aspectos del mismo para que los nuevos pardillos no se den cuenta. Ahí radica una parte de su éxito. Otra parte, también importante, es la de buscar y seleccionar al “primo” más adecuado. Cualquiera no vale. Cada timo necesita su propia víctima.

 

Para verlo mejor, ponía el ejemplo del timo en forma de ideología llamado marxismo, en el que los timadores cuentan que existen “desigualdades sociales” y ofrecen como solución la “igualdad”. Los timadores son muy inteligentes, porque ganan más engañando a muchos que a unos pocos. Saben que una clase se forma a partir de la unión de elementos con características comunes. Una clase social, por tanto, sería un grupo de personas con intereses y características comunes. Blanco y en botella. El “primo”: la “clase obrera”. El primer paso es convencer a los incautos de que forman parte de dicha “clase obrera”. Al mismo tiempo que les hacen tomar “conciencia de clase”, les enseñan que hay otra, la de los “capitalistas”, que les explotan y les quitan el producto de su trabajo, razón por la cual se enriquecen. El culpable: la sociedad “capitalista”, que no pone freno a esa situación. Eslogan: “Los ricos son cada vez más ricos”. La frase está conseguida, ¿verdad? Y lo demuestran mediante la “brecha” existente entre las rentas de las “clases bajas” y las rentas más altas. Ya les dije que los timadores eran inteligentes. 

 

Este timo dejó de captar masivamente “primos” en las sociedades del primer mundo, así que lo trasladaron a otras latitudes menos desarrolladas económicamente, pero con un número importante de “primos” potenciales. La base del timo pasó a ser la desigualdad entre unos países y otros. Buscaron “primos” de una nueva clase: los “países pobres”. Para que tomaran “conciencia de clase”, les convencieron de que había otra, no los capitalistas, sino los “países capitalistas”, también llamados “países ricos”, que les explotaban y robaban los recursos naturales de su país, razón por la cual ellos eran pobres mientras “los otros” se enriquecían. La culpa, en este caso, recaía en las sociedades “avanzadas”, que no ponían freno a la situación. El lema: “Los países ricos son cada vez más ricos”, y la “brecha” es la diferencia entre el PIB de los “países pobres” y el de los “países ricos”. Como ven, nada nuevo bajo el sol.   

 

Como se les acababa el negocio, lo han modificado otra vez, porque los timadores viven de timar. No lo olviden. Es su medio de vida. No existe el “golpe” definitivo. Una vez tras otra, tienen que intentarlo porque es su “modus vivendi”. El último timo marxista, mejorado y adaptado a las circunstancias del nuevo “primo”, es el de la Ideología de género. Sigue basándose en la desigualdad social, pero ahora buscan como clase “oprimida” no la “obrera”, ni “los países pobres”. Las nuevos “primos” de este fraude son “las mujeres”. Los timadores llevan muy avanzado el que “las mujeres” “tomen conciencia” de que la clase opresora, “los hombres”, no es que las exploten, no. Es mucho peor. “Los hombres” las matan, violan y maltratan. ¡Todos “los hombres” a todas “las mujeres”! ¡Más vale que sobre, que no que falte! Por supuesto, también en este caso hay una sociedad culpable que no pone freno a la situación: la heteropatriarcal. “Cada vez son más las víctimas de la violencia machista” es el eslogan. Y para que no falte ningún elemento, también tienen su “brecha”: la diferencia entre el salario de “las mujeres” y el de “los hombres”.

 

¿No les parece sospechosa tanta coincidencia? ¿Simple casualidad? Así se escribe la historia. El hombre y la mujer, para quienes gustan del desdoblamiento, son los únicos animales que tropiezan dos veces en la misma piedra.