La verdad es que uno se aburre porque quiere. Jamás hemos tenido más posibilidades de cursos, cursillos, encuentros, encuentrillos, jornadas, experiencias, paradigmas, talleres, conferencias y mesas redondas como hoy. Mucha vulgaridad, aunque todavía uno puede llegar a asombrarse ante ciertas cosas.

Me mandan el programa de las “XVII jornadas de la asociación de teólogas españolas” que se celebrará, Dios mediante (con perdón), el próximo octubre, bajo el lema: “Dios, deseo y subversión: la vida trinitaria de las mujeres”. En estas jornadas, así nos dicen, queremos profundizar en la búsqueda y el encuentro con Dios y las derivas que produce al hacerse presente su fuerza y espíritu en el cuerpo y la vida de las mujeres. Tenemos muchas preguntas, que buscan solucionar las dificultades y sufrimientos de las mujeres, sufridas en sus cuerpos y en sus vidas. Para las mujeres creyentes, Dios es una respuesta de liberación y subversión hacia los órdenes establecidos sociales y patriarcales que las someten y violentan”.

Siguen explicando los objetivos: “Para profundizar en estas cuestiones, enmarcaremos la temática desde la filosofía y la teología. Desde ellas acudiremos a la experiencia de las mujeres, de la mano del diálogo entre los ponentes y las participantes. Posteriormente contrastaremos con las fuentes cristianas e intentaremos subrayar algunas claves para la práctica cotidiana del deseo y la subversión desde el Dios que nos habita”.

He mirado un poco por encima el programa. Curioso, original iba a decir, pero eso no. Son los tópicos feministas de toda la vida con barniz progresista e ínfulas de profundidad.

Comienza el asunto con la conferencia de una presbítera anglicana casada, autora de obras con títulos tan sugerentes como “Sacrificio recuperado: reconsiderando la racionalidad de las creencias religiosas”, imaginen, o “El nuevo ascetismo: sexualidad, género y la búsqueda de Dios”. Supongo que tras leer los títulos directamente irán a por ellos. Obras así no pueden faltar en cualquier biblioteca medio seria.

Curioso lo del café teológico. Dicen que se puede servir el café de decenas de formas. Esta no estaba considerada, aunque me recuerda un encuentro hace años también sobre cosa feminista, en el que el café estaba a cargo de “bizcocheras anticrisis” (sic).

La tarde del primer día acaba con lo que sea a cargo de las monjas trinitarias de Suesay la Red Miriam, que según ellas mismas se definen son “una red de mujeres que nos sentimos convocadas por la vivencia de la espiritualidad ignaciana pensada y vivida con perspectiva de género y a la luz de nuevos paradigmas teológicos”. Ea. 

Esta Red Miriam tiene sus encuentros, cómo no. En el último se encontraron nada menos que veinte, y en él dos expertas, Pilar y Marisa, “nos guiaron por un itinerario de Palabra, celebraciones, silencio, ejercicios para tomar consciencia del cuerpo y del entorno”. Sigo, sigo… “nos ayudaron a descubrir esa genealogía de mujeres que, a menudo silenciadas, tienen algo que contarnos a las mujeres creyentes del siglo XXI: la peregrina gallega Egeria (s. IV); la carmelita alemana del convento de Mataró, Cristina Kaufmann; Hildegarda de Bingen, la mística del siglo XII, abadesa, ilustradora, compositora, consejera de personalidades de su tiempo; Chimamanda Ngozi Adichie, la escritora nigeriana que ha hecho de la defensa de las mujeres y de una africanidad lejos de tanto estereotipo, en sus novelas y en sus conferencias; Marguerite Barankitse, “la madre de los 10.000 niños” de Burundi, cuya vida es un ejemplo de compromiso, esperanza y salvación; Ivone Gebara, la religiosa y teóloga feminista brasileña que nos acompañó en el pasado encuentro de Zaragoza; y, no podía faltar, María de Magdala” (reconozcan que queda mucho mejor María de Magdala que santa María Magdalena).

Hablando de mujeres que tienen algo que contar a las mujeres del siglo XXI no sé cómo no acudieron a tres santas Teresa: de Jesús, del Niño Jesús y de Calcuta.Lo mismo no eran suficientemente feministas, y eso que a la de Jesús no se la ponía por encima ni el inquisidor mayor del Reino. Imperdonable el olvido de una Teresa más, la Forcades, y, por supuesto la Caram, que si no va nos falta algo.

Bueno, pues esto, el programa del sábado. No digo nada del domingo, apenas que no veo prevista la celebración de la eucaristía siendo domingo, pero entiendo que después cada una escucha misa en la parroquia (perdón, participa en la celebración de la eucaristía), y, además, lo de la misa es celebración machista, patriarcal, donde el varón preside y manda y, en consecuencia, celebración opresora patriarcal que somete y violenta a las mujeres. O a lo mejor es que celebra la presbítera. 

En definitiva, que no se lo pierdan, especialmente las señoras, y digo señoras sin anímus injuriandi. No sé si podrían o se atrevería a acudir señores. Pregunten por si acaso.