Contrariamente a la praxis periodística, hemos retenido un candente tema durante muchos días en vez de darle inmediata publicidad por aquello de ver si se daba un "quien calla otorga" y con el fin de averiguar si el Gobierno que para bien o para mal ha presidido y preside Pedro Sánchez - como golpìsta parlamentario y "okupa" primero, y "en funciones" después, hasta que las porteras de los demás partidos acuerden si llevará la batuta y qué les darán a cambio de ello - podría o no podría estar pringado con las mafias migratorias en uno de los casos de soborno más inhumanos y escandalosos que podamos imaginar.

 

No hace mucho, la plataforma YouTube publicaba integramente un reportaje, titulado "Borderless" (Sin Fronteras), en el que se vertían muy serias y muy delicadas acusaciones contra las autoridades (de Marruecos, de España o de ambos países) acusándolas de estar pringadas con las mafias para trasladar a millares y millares de inmigrantes ilegales desde Marruecos a España. Y con su aparición en las redes cundió el pánico en alguna altura y tan sólo unas horas después esa plataforma de Google se vio forzada a censurar la totalidad del reportaje y a prohibir su reproducción en todo el mundo. Una copia del mismo, sin embargo, pudo ser rescatada y subida a los lectores de "La Tribuna del País Vasco", desde donde se ha filtrado a unos pocos periódicos digitales - que, dicho sea de paso, no se han atrevido a elaborar y desarrollar el tema como hubiera sido de esperar y como nosotros sí hacemos.

 

Hemos tenido la ocasión de ver el largo video-reportaje (1 hora y 28 minutos de duración) y, en efecto, su autora - la periodista canadiense Lauren Southern - pontifica que existe un acuerdo por el cual una red criminal soborna a las autoridades para explotar entre todos el traslado de inmigrantes desde Marruecos a diferentes puntos de España. Un tráfico de unas pobres gentes que, después de meses de tránsito por peligrosos escenarios africanos, entra sin dificultades en la frontera Sur de Marruecos para subir sin el menor obstáculo hasta la costa Norte del país y fundirse con una creciente nube de emigrantes ilegales, magrebíes en general y marroquíes en particular.

 

El relato coincide con la airada protesta (en privado) de ciertos funcionarios españoles, entre ellos algunos honestos guardia-civiles destinados en el Sur de España, hartos de ver cómo diariamente se avisa al Rescate Marítimo para que vayan a "rescatar" unas pateras que apenas acaban de dejar puerto y están a un tiro de piedra de las costas marroquíes - donde, evidentemente, sus autoridades no mueven ni el meñique por "rescatarlas", a la vez que no controlan la incesante importación de balsas neumáticas, ni la de los motores fuera-borda, ni la de la demás infraestructura necesaria para la operación, cuya supresión equivaldría a eliminar por completo el tráfico humano a través del Estrecho y con éste el elevado número de muertos que ya empieza a contabilizar.

 

Y no extraña que esto ocurra cuando se piensa en las astronómicas ganancias que dicho tráfico genera a todos los compinchados en el mismo. Lauren Southern entrevista a uno de los que conocen la trama y testifica que, en lo concerniente al tráfico que parte desde las costas de Nador tan sólo, los que colaboran con estas mafias reciben entre 2.000 y 4.000 euros por cada inmigrante que compra el "servicio", aún cuando no se le da al "cliente" garantía alguna de que llegará a su destino. Si calculamos en unos 50 el número de pasajeros de cada patera, la organización percibe 130.000 euros por cada patera que se hace a la mar. Con una media de diez pateras por día, hablamos de una ganancia diaria de 1,3 millones de euros - una suma que basta y sobra para sobornar a funcionarios y altos cargos de ambos países. La autora del reportaje - al igual que nosotros - acaba preguntándose por qué coño nadie abre la boca, por qué YouTube prohibe la difusión del tema, por qué ningún medio se atreve a tirar de la manta para que el peso de la Justicia caiga donde corresponda. Cuando nos consta que el video-reportaje de Lauren Southern es conocido por las autoridades, tanto marroquíes como españolas, que están calladitas contando las estrellas y aún no han reaccionado, ni protestado citando al Embajador canadiense, ni nada de nada, es cuando recordamos aquello del "quien calla otorga" que mencionábamos al principio de este texto.

 

Puestos a hacer políticia-ficción, basándonos en el meollo del video-reportaje (que aún no ha sido mencionado por ninguna autoridad marroquí y/o española), así como en las frecuentes protestas de la GC del Rescate Marítimo y en la crasa realidad de que nuestras costas se han convertido en un coladero diario de centenares de inmigrantes ilegales - todos con sus mantitas, sus cafelitos calientes y sus (comprensibles y humanas) ilusiones - cuando no en un descarado desembarco de nuestras playas a la vista de nuestros bañistas y visitantes, nos vienen a la memoria varios hechos. En primer lugar, la visita de Pedro Sánchez a Marruecos en cuanto pisó Moncloa como "okupa" - no se sabe a qué fue (aparte de arrodillarse ante el mausoleo del anterior dictador marroquí pese a hacerle ascos al Valle de los Caidos) y no se sabe qué le prometieron o qué le dieron a cambio de qué.  Muy poco después le visitó George Soros en Moncloa, en el mayor secreto, con nocturnidad y alevosía, cuando es sabido que Soros es el mayor promotor y financiador de la invasión islamista de España y de Europa en general.  Después se produjo el impresentable viaje de Pedro Sánchez a Marrakesh, a firmar - sin haber informado previamente al Congreso - el llamado "Pacto Global Migratorio", por el que España se comprometió a albergar centenares de miles de futuros inmigrantes subsaharianos y magrebíes y a darles legalidad, papeles, vivienda, sanidad, becas, etc.etc. así como a tipificar como delito criminal toda crítica contra dicho flujo migratorio. Finalmente se produjo la segunda visita de George Soros y, mientras tanto, el tráfico de pateras a través del Estrecho no hizo más que crecer, regularizarse en volumen y frecuencia y crear a nuestros servicios públicos y a nuestra sociedad un stress social y económico que en los próximos cuatro años puede acabar como el Rosario de la Aurora.  

 

A la vista de semejante panorama, ¿puede alguien dudar que esas "autoridades" que menciona Lauren Southern puedan ser otras que las marroquíes próximas a la Casa Real alauita y las españolas próximas a Moncloa, cuando es sabido que todos los servicios de información, seguridad, rescate y acogida en segundo, tercer o cuarto nivel dependen de ellos?  Si las "máximas autoridades" no estuvieran enteradas de la trama - algo que ni se me ocurre suponer - serían de una ineptitud e ineficiencia francamente alarmantes. Pero si la conocen y no hacen nada - lagarto, lagarto - caen en la definición de posibles sobornados. Y si aparecen pringados de soborno - como Lauren Southern acaba de denunciarles - y no hacen nada, no se quejan, no se querellan, no patalean, habrá que ir pensando en que "quien calla otorga" y que quizás la canadiense tiene razón y estamos gobernados por una mafia que, en cualquier otro país europeo y por un delito de cohecho tan inhumano y monstruoso como éste, ya debiera haber sido arrojada a los pies de los caballos. Desde estas lineas demandamos que el tema sea exhaustivamente investigado y quedamos a la espera de que nuestras "autoridades" - muy especialmente Pedro Sánchez y los suyos - recojan el guante de la reportera canadiense y aclaren ante la opinión pública si están o no están libres de pecado. Y - ojo - que "quien calla otorga".