En el transcurso de los últimos días nos encontramos con dos noticias que han pasado desapercibidas, seguramente por encontrarse los medios absortos con el sainete nacional provocado por la incertidumbre de la investidura del Sr. Sánchez, y, quizás, también, por el intento de ocultación de la segunda de ellas.

La primera es la presentación en el Congreso de una nueva proposición de ley sobre la reforma de la Ley de Memoria Histórica y la segunda la confirmación formal de las sucesión del Ducado de Franco.

En efecto, por Orden de Justicia/708/2018, de 31 de mayo del pasado año, se mandó expedir, Real Carta se Sucesión en el título de Duque de Franco, con Grandeza de España, a favor de doña María del Carmen Martínez-Bordiú Franco.

Un año después, y firmada ya dicha Real Carta de sucesión por S.M. El Rey Felipe VI, Carmen Martínez-Bordiú, nieta del Generalísimo Franco, es ya oficialmente Duquesa de Franco y Grande de España.

La FNFF se congratula y felicita a doña María del Carmen Martínez-Bordiú Franco.

Pese a que, como ya he dicho, la noticia ha pasado desapercibida, no han tardado las  redes sociales que maneja la izquierda radical en reaccionar, en este caso, contra S.M. El Rey quien no ha hecho otra cosa que atenerse a la estricta legalidad y cumplir con su deber.

Fiel seguidora de la técnica marxista del uso continuo de la mentira como herramienta política, la izquierda, hoy en el poder, alega que la concesión de este titulo supone una evidente “humillación y menosprecio a las víctimas de la guerra y de la dictadura, incluidas las de las personas desaparecidas forzosamente”. Mentira tras mentira. Resulta cansino oír estas continuas peroratas de quienes al mismo tiempo pretenden homenajear y exaltar a todo tipo de asesinos de antes y de ahora, bien con recuerdos callejeros a chequistas o con homenajes a etarras.

En el fondo lo que nos encontramos es el odio a lo que el Generalísimo Franco representó: la unidad de la Patria, la tradición cristiana de nuestras raíces y la enorme transformación social y económica que España experimentó durante los 40 años de su mandato al frente de la jefatura del Estado. Nos encontramos ante un proceso empeñado en subvertir el estado de derecho actual que toma su legitimidad del régimen precedente - de la ley a la ley pasando por la ley, ¿se acuerdan? - y ante el propósito destructor del preexistente orden social, político y económico mediante un evidente ensayo gramsciano de ingeniería social: la vuelta a la II República. La Ley de Memoria Histórica es el camino y la plataforma para alcanzar esa situación. Una Ley que pretenden ahora modificar mediante una proposición de Ley presentada en el Congreso el pasado día 19 de julio. Una nueva vuelta de tuerca.

Y en el camino está el de la propia Monarquía a la que, digan lo que digan, tiene la izquierda como uno de los objetivos a derribar. No lo digo yo. Lo han dicho ellos. No hay peor ciego que el que no quiere ver y, hoy, al atacar a SM el Rey a propósito de la sucesión al título del Ducado de Franco vemos una estrategia clara y diáfana. Allá el que no quiera ver esto claro.

Francisco Franco  fue siempre un leal y fiel servidor a la monarquía que en su día encarnó Alfonso XIII y siempre contra toda marea tuvo claro que su sucesor no podía ser nadie más que el heredero legítimo de la dinastía heredera de Alfonso XIII. La familia real siempre estuvo del lado del Generalísimo Franco: desde el propio Rey Alfonso XIII, su augusta esposa Doña Victoria  Eugenia y hasta el propio Don Juan quien como todo el mundo sabe intentó alistarse en las filas del ejército nacional o en la Armada.

Esto es pura historia y cualquiera que peine algunas canas sabe que de haber dispuesto Franco otra cosa como, por ejemplo, una República - partidarios no le hubieran faltado, incluso desde el propio Régimen, pues en aquellos tiempos los partidarios de la monarquía cabían en un autobús - así se habría materializado su sucesión. Pero no fue así porque el Generalísimo quiso que España fuera una monarquía y bien lo dejó expresado en su propio testamento: “Os pido que rodeéis al Rey Juan Carlos del mismo afecto y lealtad  que a mí me habéis demostrado...”

El Generalísimo Franco transformó España y la sacó de la miseria y la ignorancia y decidió que su sucesor fuera el Rey Don Juan Carlos I. Sabía el Caudillo que el Rey no podría nunca gobernar como él lo había hecho y esto es algo  que todos deberían saber a la hora de juzgar a las personas.

El propio Rey Don Juan Carlos I era perfectamente consciente de esto y así lo expresó cuando dijo explícitamente al referirse al Generalísimo que: “Para mí es un ejemplo viviente, día a día por su desempeño patriótico al servicio de España y, por estoyo tengo por él un gran afecto y admiración” o que “El general Franco es una figura decisiva históricamente y políticamente para España. Él es uno de los que nos sacó y resolvió nuestra crisis de 1936. Después de esto él jugó el papel político para sacarnos de la Segunda Guerra Mundial. Y por esto, durante los últimos 30 años él ha sentado las bases para el desarrollo de hoy día “.

Y por eso no sé de qué se extrañan algunos de lo que sigue :

DECRETO 302811875, de 26 de noviembre, por el que se concede el título de Duquesa de Franco, con Grandeza de España, a doña Carmen Franco- Polo, Marquesa de Villaverde. Deseando dar una muestra de mi Real aprecio a doña. Carmen Franco Polo, Marquesa de Villaverde, y en atención a las excepcionales circunstancias y merecimientos que en ella concurren, Vengo en concederle la Merced Nobiliaria de Duquesa de Franco, con  Grandeza de España, para sí, sus hijos y descendientes, exento de derechos fiscales en su creación y en la primera transmisión, Así lo dispongo por el presente Decreto, dado en Madrid a veintiséis de noviembre de mil novecientos setenta y cinco,

JUAN CARLOS

El ataque presente contra el Ducado de Franco - implicando a la Corona - no es más que un paso más como ya he expresado en la estrategia general de una izquierda sectaria y revanchista para subvertir el actual sistema político y retrotraernos a una legalidad inexistente : la de 1936.

Hoy atacan la figura del Generalísimo a base de mentir y mentir pero ¡OJO! La Corona es su objetivo posterior y la iniciativa marxista respecto a la sucesión del Ducado de Franco no es más que un paso en su estrategia  para alcanzar ese objetivo.

El Ducado de Franco es depositario y honra de la mejor historia de España y así lo reconoció S.M. El Rey. He aquí la doble razón de la inquina de la izquierda sectaria incapaz de reconocer los hechos tal cual fueron.

Y mientras esto sucede se empeñan ahora en exhumar los restos del Generalísimo del Valle de los Caídos para después convertir este en una especie de parque temático previa demolición de la propia Cruz como bien han reflejado los socios del Sr. Sánchez en una proposición de Ley llamada de Memoria Democrática al más puro estilo marxista bolivariano.

Confiemos en que al igual que los campeones del odio han fracasado  al intentar evitar la sucesión al Ducado de Franco fracasen ahora en su intento de exhumar al Generalísimo, o más bien profanando su tumba, en terreno sagrado sito en la Basílica del Valle de los Caídos.

Y confiamos porque aún creemos en el Estado de Derecho que impera en España y confiamos en la decisión última de la alta Jerarquía eclesiástica quien a pesar de lo que en su momento dictamine el Tribunal Supremo todavía tendría mucho que decir conforme al Tratado Iglesia Estado y al Derecho Canónico. Veremos.