Este fin de semana acaba la campaña para las Elecciones Generales.
Un fin de campaña que ha resultado cuánto menos emocionante, como hacía mucho tiempo no ocurría en este país.
Atrás quedaron las últimas Elecciones Generales de Zapatero o Rajoy, donde los que acudían a votar lo hacían con apatía, en pos de un resultado casi predefinido y a sabiendas que era un requisito, más autoimpuesto que otra cosa, para luego tener licencia para poder criticar al político de turno.
 
A diferencia de anteriores, hay un abanico más amplio de posibilidades donde sentirse identificado, aun cuando las campañas de los diferentes partidos hayan resultado monótonas, repetitivas, basadas en la descalificación de los contrarios y regalando promesas imposibles o camufladas. Todas menos una, que ha destacado por encima de todas ellas por su frescura, por su mensaje y porque aunque se hayan alineado los demás en una causa común, "descalificarlos", han sabido mantener el tipo e incluso atraer cada vez más adeptos, utilizando como mensaje adictivo, su amor por la patria, por los valores tradicionales, la familia y en definitiva todo aquello que por su propio peso damos por supuesto, pero que estaba siendo destruido por "apóstatas" de nuestra nación y nuestra cultura.
 
No siendo necesario facilitar el nombre de esta formación, invito a cualquiera a debatir sobre su programa de gobierno. Son muchas las mentiras que se han vertido, siendo en muchos casos respondidas y aclaradas, pero que calan en un gran número de ciudadanos que por desconocimiento, comodidad o desidia, no han podido o querido informarse, porque es tal el arraigo de su herencia, que cualquier alteración provoca en ellos un estado "tal" de ansiedad, que redunda en agresividad vocal irracional.
 
Han provocado un sentimiento de patriotismo comparable al francés, siendo su eslogan la bandera de una España unida, y sus señas, un instrumento a su servicio, arrastrando cada vez más afiliados con una necesidad apremiante en nuestro país, el sentimiento de amor a nuestra tierra.
 
Es por todo esto que invito a los contrarios a estudiar con detenimiento sus propuestas, y a los indecisos a tener la valentía suficiente de decir, basta ya. Apostar por un cambio profundo que defienda a nuestros hijos, nuestra hogar, nuestro trabajo, NUESTRO PAÍS.
 
El 28 de abril, y parafraseando a su presidente, va a pasar en España algo muy grande. El 28 de abril, como publicita una conocida compañía de seguros, de la mano de un conocido presentador... "-Hemos provocado un seísmo"-