Sobre la mesa el real decreto que fija el salario mínimo interprofesional para 2019, y puedo –y debo decir- que únicamente creará más paro, pago de prestaciones contributivas y subsidios por desempleo, y aumento de la economía sumergida.

         Calculo que en el primer trimestre de 2019 habrá un aumento del paro registrado de entre un mínimo de 100.000 trabajadores, a un máximo de 300.000. ¡Admito apuestas al respecto!

         En primer lugar, se eliminan los tres salarios mínimos que anteriormente teníamos, uno para los jóvenes de 16 a 17 años, otro para los de 17 a 18, y un tercero para los mayores de edad, que permitía la incorporación gradual al trabajo, como aprendiz, meritorio, ayudante, etc.

         Ahora todos van a ser trabajadores con idénticos derechos, lo que quiere decir que disminuirá, y mucho, la contratación de chicos y chicas de 16 o 17 años, dado el elevado coste que ello implicará. Lo siento por ellos. ¡Ya sabe que tienen que “agradecérselo” al PSOE y a PODEMOS!

         En segundo lugar no se permite efectuar deducción alguna de ese salario mínimo de 30 euros/día o 900 euros/mes: “En el salario mínimo se computa únicamente la retribución en dinero, sin que el salario en especie pueda, en ningún caso, dar lugar a la minoración de la cuantía integra en dinero de aquel”.

         Es decir que aquellos trabajadores que almuercen o cenen en la empresa, o incluso duerman en habitaciones de la empresa (muy frecuente en la hostelería, por ejemplo), verán incrementado su salario con esa retribución en especie, que habitualmente era objeto de deducción en la nómina, pues la comida no la regalan, como tampoco las habitaciones, camas, calefacción o aire acondicionado, etc.

         No solamente eso, sino que cualquier trabajador tiene derecho a un mínimo de dos pagar extras al año, por el importe de una mensualidad, que prorrateadas en doce pagas los mil ochocientos euros correspondientes –como mínimo-, suponen ciento cincuenta euros más, es decir que el “nuevo” salario mínimo pasa a ser de 1.050 euros.

         Y a ello debemos sumar un treinta por ciento en concepto de cotizaciones a la seguridad social (en España “disfrutamos” de las segundas más caras del mundo9), lo que, redondeando, supone que cualquier trabajador, incluso un crío o cría de 16 años, le viene a suponer a la empresa un coste de unos mil quinientos euros al mes…

         ¿Ustedes creen, de verdad, que la economía española puede permitirse pagar esos salarios?

         Ergo, no se renovarán contratos temporales, se producirán muchos despidos, jubilaciones anticipadas (cuando se pueda), reducciones de jornada, etc.

         Decididamente, este desgobierno o malgobierno nos lleva, con paso firme y decidido, a la ruina económica, al aumento del paro y de la economía sumergida.

         Esto lo ve un tonto. ¡Lamento que la mayoría de los ministros y ministras actuales, empezando por Magdalena Valerio Cordero, no lleguen a ese “nivel”!

 

La política laboral en pocas palabras:

curso breve de economía laboral para socialistos y podemitas en particular, y tontos en general.

         El papel lo aguanta todo, y el BOE también, aunque ahora no se edite en papel, sino en soporte informático, pero para el caso, es lo mismo.

        El BOE puede arruinar a un país, pero no genera riqueza alguna, salvo las mordidas a favor de los políticos de los “empresarios” (¿o debería decir conseguidores?) a los que se adjudican determinadas obras o servicios, negocios sin competencia, información privilegiada, etc.

         La economía necesita estabilidad política, económica y social…, que es precisamente todo de lo que carece la España actual.

           En estas condiciones, es imposible crear empleo de calidad, salvo cientos de miles de puestos de empleados públicos, y enchufados en general, que no generan riqueza alguna, sino que la detraen de los presupuestos generales del Estado.

         Los salarios van en función de la demanda, y con un sistema económico en el que el sector público controla más de la mitad de los ingresos, para mantener un gigantesco sector improductivo, es imposible que puedan subir mucho los salarios…, a riesgo de que el sistema colapse, que es lo que por desgracia sucederá en poco tiempo.

         Tampoco podemos mantener dieciocho gobiernos distintos, y más de ocho mil ayuntamientos, unas diputaciones provinciales que solo “sirven” para enchufar gente, etc.

         En definitiva, este nuevo salario mínimo es un brindis al sol, que solo está destinado a que los más tontos de entre los tontos sigan votando a los partidos de izquierdas que lo han propiciado, con un total desconocimiento de las leyes económicas…

         A Dios gracias, la economía sigue fluyendo por sus cauces naturales, al margen de los políticos.

         De cualquier forma, y como suele suceder, los supuestos beneficiarios de este incremento serán los primeros perjudicados, al reducirse los contratos de trabajo y el empleo estable, en beneficio de la economía sumergida.

         Es triste decirlo, pero es lo que hay.