Lo que está ocurriendo estos días en Cataluña se veía venir desde hace mucho, mucho tiempo. La UCD, el PSOE y el PP anteponiendo sus intereses personales a los de España y alternándose en el gobierno unos y otros durante 40 años lo han consentido,

Todos ellos han contribuido por dejadez, a que en Cataluña no se cumplan las leyes ni las sentencias judiciales que vayan en el sentido de defender lo español, cediendo y mirando para otro lado, con tal de conseguir el poder, a pesar del enorme coste económico y fractura social que pudiera tener.

El estado de las Autonomías no funciona y además es insostenible económicamente.

Conviene recordar la historia para hablar con cierto criterio y enmendar los errores cometidos.

En 1979, el Gobierno de Adolfo Suárez  promovió y aprobó mediante la Ley Orgánica 4/1979, de 18 de diciembre, el Estatuto de Autonomía para Cataluña. En su artículo 11.1 establecía que le correspondía a la Generalidad la ejecución de la legislación del Estado en materia penitenciaria.

Todos los diputados votaron a favor, excepto Blas Piñar de Fuerza Nueva. Recordemos sus palabras y su vaticinio, “tendremos estatutos que no van a coincidir en cosas fundamentales, se va negar el principio de igualdad que está en la Constitución de los españoles ante la Ley, va a quebrar el principio de solidaridad…y se va a poner en definitiva en tela de juicio la unidad de España… el Estatuto es un tremendo error histórico… al negar esta igualdad, al quebrantar la solidaridad y al poner en peligro la unidad de España… Dios quiera que ustedes no construyan una Cataluña de papel”.

Evidentemente los años han demostrado que acertó, sus palabras estaban llenas de sentido común, pero todos le descalificaron y atacaron. 

El Gobierno socialista de Felipe González, en 1983, mediante la aprobación del Real/Decreto 3482/1983, de 28 de diciembre, traspasó a la Generalidad la competencia sobre las prisiones sitas en la Comunidad Autónoma Catalana.    

De nuevo, en 1985, un Gobierno socialista de Felipe González, se encargó de aprobar la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial, por la que los jueces dejaron de ser independientes, ya que a partir de su entrada en vigor, ya no pudieron elegir mas a los miembros del Consejo General del Poder Judicial, ni a los del Tribunal Supremo, ni a los del Tribunal Constitucional, a partir de entonces, lo harían los políticos. 

También el Gobierno socialista del presidente Felipe González en 1995, modificó y aprobó la tipificación del delito de rebelión que decía: “Son reos de rebelión los que se alzaren públicamente para cualquiera de los fines siguientes…”. En su punto 5 decía “Declarar la independencia de una parte del territorio nacional”. No exigía ningún requisito para que hubiera violencia. Belloch, introdujo en su artículo 472, el requisito de que dicho alzamiento fuera violento, dejando por tanto, a la libre interpretación de los jueces del Supremo y por ende de los políticos, porque no nos olvidemos, son los que los elijen, que se considera violencia y que grado tiene que haber para que exista el delito de rebelión. Las leyes tienen que ser claras y no confusas, evitando en la medida de lo posible la interpretación para impartir una justicia justa, valga la redundancia.

Otra vez, otro socialista en este caso José Luís Rodríguez Zapatero, en 2005, mediante la Ley Orgánica 2/2005, de 22 de junio, de modificación del Código Penal suprimió los  artículos 506 bis, 521 bis y 576 bis del mismo. Estos artículos penaban con penas de cárcel e inhabilitación a los responsables de la convocatoria, promoción y facilitación de referéndums o consultas populares careciendo de competencias para ello. Por tanto, vía libre para que saliera gratis a los separatistas catalanes convocar el famoso referéndum de independencia de 2017.

En 2004, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero ganó las elecciones y formó Gobierno. Durante la campaña electoral dijo, “que apoyaría la reforma del Estatuto que aprobara el Parlamento de Cataluña”. El presidente de la Generalidad en aquel momento, también el socialista Pacual Maragall, se puso manos a la obras. Culminándose en el año 2006 con la aprobación de la Ley Orgánica 6/2006, de 19 de julio, de reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña, bajo el gobierno de Zapatero.

En la entrevista concedida a Pedro J. y publicada en el periódico El Mundo, Zapatero le dijo, “"Dentro de 10 años España será más fuerte, Cataluña estará mejor integrada en España y usted y yo lo viviremos". Des luego lo clavó, no te jode.

En 2018, otra vez, otro socialista en este caso, el presidente Pedro Sánchez, mediante sus subordinados correspondientes, decidió trasladar a Cataluña a los presos por el golpe de estado perpetrado en Cataluña.

Siempre, siempre, siempre los socialistas.

Pero ojo, ni el PP de Jose María Aznar, ni el de Mariano Rajoy con sendas mayorías absolutas modificaron, ni derogaron ni una sola de dichas leyes. El PP ha sido colaborador necesario por omisión, porque ha tenido la capacidad de aprobar la modificación todas las leyes socialistas anteriormente mencionadas.

Muy al contrario, el Gobierno de Aznar en 1994, retiró de Cataluña a la Policía Nacional y Guardia Civil en sus funciones de orden público, seguridad ciudadana y tráfico, entregándoselas a los Mossos de Esquadra. Nueva traición a España.

Rajoy, el 27 de octubre de 2017, de acuerdo con el PSOE y Ciudadanos aplicó el artículo 155 de la Constitución Española para destituir al Gobierno de la Generalidad y convocar nuevas elecciones, sin ni siquiera quitar el control de TV3 en manos separatistas, que evidentemente, influyeron de manera notable y decisiva en las elecciones.

Y ahora Ciudadanos y el PP dicen que hay que aplicarlo de nuevo. Nos toman por tontos. Dicen que no lo aplicaron bien, porque el PSOE y Ciudadanos no estaban de acuerdo para hacer otra cosa. Pero si no los necesitaban, si tenían mayoría absoluta en el Senado. Recordar que Casado era uno de los Vicesecretarios del PP y estuvo totalmente de acuerdo en cómo aplicar el 155.

En la actualidad, ante la desobediencia civil y la violencia salvaje desencadenada, no propia de países civilizados, e instigada desde la Generalidad, una vez más otro socialista, en este caso Pedro Sánchez no está haciendo nada ante dicha violencia salvaje.

De nuevo otro presidente socialista, abandonando a sus suerte a la Policía Nacional, porque dice que hay que ser proporcional. Mientras la Policía Nacional ha tenido hasta hoy casi trescientos policías heridos, los manifestantes, es decir el otro lado solo unos pocos, todo muy proporcionado, o sea, que cuando intentas restablecer el orden subvertido de las calles con violencia extrema, lo tienes que hacer con flores, besos y buenas palabras y no con todos los medios de los que disponen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para conseguirlo, cuando están siendo masacrados. Señor Sánchez, pues vaya usted a las barricadas a ver si lo consigue, porque los policías también son seres humanos con familias e hijos, ellos son unos simples asalariados a sus órdenes, no ponga su integridad física en peligro, ponga la suya si quiere.

Le diré una cosa Sr. Sánchez, recuerde las famosas palabras de Maquiavelo "El que tolera el desorden para evitar la guerra, tiene primero el desorden y después la guerra". 

Es evidente que los que nos han llevado hasta aquí después de 40 años de promesas incumplidas y traiciones, una y otra vez, no pueden pedirnos que sigamos confiando en ellos.

Es de sabios rectificar, es la hora de iniciar el camino inverso que nos ha llevado hasta aquí, porque dándoles todo a los separatistas, solo se ha conseguido que se persiga el español que es  el idioma común de todos los españoles según la Constitución, que se adoctrine a los niños en las escuelas, que se señale y se arrincone a los catalanes que se sienten españoles como hacían los nazis con los judíos, que se genere odio hacia lo español, que desde las instituciones catalanas con recursos públicos de todos los catalanes, de los separatistas y de los que no lo son, se intente revertir el orden constitucional para independizarse de España. Debido a ese enorme gasto de despilfarro para llevar a cabo ese plan, la Generalidad es la mas endeuda de de todas la Autonomías, llegando al punto de ser  rescatada por el Gobierno de España con el dinero de todos los españoles, porque internacionalmente sus bonos para conseguir financiación tiene la consideración de bono basura. Sin la ayuda del Gobierno de España hubiera suspendido pagos. Todo este erróneo camino, es un sin sentido.

De todos estos polvos, tenemos hoy estos lodos.

Si quieren seguir teniendo mas de lo mismo, ya saben a quienes deben votar, PP, PSOE o Ciudadanos.

Si por el contrario, quiere que se inicie el camino inverso de la solución, en ese camino solo está VOX.

Es la hora de ser valiente, en contra de todos los medios de comunicación comprados por unos y otros, es la hora de dar la oportunidad a VOX, para que pueda aplicar sus políticas llenas de sentido común y totalmente contrarias a las del resto de los partidos políticos.

VOX es la única esperanza de España.