A estas horas de la noche -son las 23.20- queda aún algunas cosas que aclarar pero también algunas quedan bastante claras. Primero, el auge de la izquierda (del PSOE) y el hundimiento del PP. Segundo, la irrupción de VOX como fuerza teóricamente reprobada por todos. Esto es lo que interesa a los lectores de este diario y quizás, a todos aquellos que están a la espera de un cambio real en la política nacional. Sin embargo, a mi entender, y pese al éxito que supone el gran número -relativamente- de concejales que van a obtener, están lejos de las expectativas suscitadas hará tan solo un par de meses. Y sobre todo una cuestión: VOX debería de pensar porqué es nula su capacidad de penetración en Cataluña, un lugar donde en 2011 Plataforma por Cataluña sacó 67 concejales y se quedó a las puertas del Parlament por una pésima campaña electoral en la ciudad de Barcelona. Había posibilidades allí pero ¿donde quedaron? La respuesta es en nada. No es baladí el tema porque en aquella región se debate el ser o no ser nacional y resulta que ahora los intereses nacionales han quedado en manos de Pedro Sánchez y su banda, por un lado, y de Rivera y la suya, por el otro. Dos partidos que se diferencian por contingencias y no por esencias.

¿Por qué ha fracasado VOX en Cataluña? Pues porque el mensaje de VOX es nacional-liberal y para eso, allí, ya está C’s e incluso el PSOE. En esas condiciones mucha gente les percibe como un PP 2.0. Por desgracia, la dirección de VOX en Madrid tiene proscrito el mensaje identitario, ese que muchos creímos que podría hacer suyo. No entienden que en Madrid basta con ser “nacional” (o parecerlo) pero en Cataluña no es suficiente, sobre todo en la Cataluña rural. Además, desde sus coordenadas liberales lo social les queda muy lejos; de ahí que hayan fracasado también en el cinturón obrero de Barcelona donde hace relativamente poco PxC colocó numerosos concejales.

¿Soluciones? Pues ahora mismo solo se puede, a partir de la red de cargos electos que obtendrá el partido, plantear el porqué las cosas no han sido lo que la gente esperaba o, dicho de otro modo, porqué han sido solo un éxito a medias. De no cambiar las cosas pueden vegetar en un 10% durante un par de legislaturas para desaparecer como una UCD cualquiera.

Es necesario pensar para actuar. En palabras del general Moltke, “erst wiegen, dann wagen” (primero sopesar y luego arriesgar). Pero por favor, que los que piensen, lo hagan con la cabeza y no con las hormonas.