La valentía igual que su antónimo, la cobardía, tienen que ver con tendencias muy profundas del individuo, pero también, y en gran medida,son hábitos de comportamiento.

Ejercitando la primera se consigue ser cada día más valeroso, mientras que los que optan por la cobardía se van encogiendo hasta desaparecer del mundo en vida. Se podría decir que el comportamiento pusilánime es una forma de premoriencia elegida, se deja la vía expedita para que la historia la hagan otros y en consecuencia el individuo queda reducido a quejarse y a padecer.

A Poncio se le presentó una tesitura difícil de resolver, eso es obvio, pero para él fue más complicado porque ya venía desde mucho atrás haciendo “pilatadas”. Como Procurador de Roma en Judea tenía unas funciones judiciales-militares-recaudatorias, pero, (como el Pilato que era), había entendido que le convenía proseguir en el cargo el mayor tiempo posible, evitar ser depuesto y mantener el orden social sin que se produjesen algaradas e insurrecciones de las que tuviese que responder ante sus superiores jerárquicos.

Poncio Pilato, como Pedro Sánchez, como Pablo Iglesias, como Albert Rivera, son hábiles jugadores capaces de cambiar de cartas manteniendo su juego, porque tienen un denominador común: carencia de convicciones profundas, exceso de vanidad y de ambiciones personales.

 

Poncio se lavó las manos para zanjar la cuestión sin ”mojarse”, un gesto de equidistancia muy esclarecedor acerca de su personalidad: aunque no viera causa suficiente para azotar y crucificar a Jesús, tampoco tuvo arrestos para negarse, actuar en conciencia podía acarrearle consecuencias desfavorables y optó por lo que consideró más ventajoso, pero lo cómodo casi nunca coincide con lo bueno y aún menos con lo justo. 

Tiempo atrás en Judea se habían producido protestas y tumultos callejeros, y a Poncio se le ocurrió infiltrar, entre los manifestantes, soldados, sin vestimenta militar para repartir porrazos por sorpresa, hubo muertos y llegó a los oídos del Emperador Tiberio. La idea no fue bien acogida en Roma. Las referencias que Flavio Josefo, Filón y Tácito y otros historiadores hacen a distintos sucesos acaecidos mientras Pilato fue Procurador muestran su habilitad para nadar sin perder la ropa, intentaba a toda costa mantenerse airoso y lo consiguió durante diez años, la mayoría de Procuradores de Judea no pasaron de los cinco.

Cuando la muchedumbre irrumpió en gritos, pidiéndole que soltase a Barrabás, Poncio escucho lo que deseaba oír y debió inundarle una agradable sensación de alivio, él se "sometía a la voluntad popular", (un pueblo que poco, o nada, le importaba) y así "los malos" eran los de enfrente.

Los hipócritas de todos los tiempos siempre ponen especial interés en parecer buenos.

 

El juicio a Jesús le venía grande, le resultaba incómodo y no sabía cómo quitárselo de encima, Poncio no era diferente a los Presidentes de Gobierno que hemos tenido en los últimos años, que hacen cualquier cosa por no llegar a “pringarse”, que aceptan las ventajas del cargo sin asumir las responsabilidades y servidumbres colaterales, ni tan siquiera admiten las críticas a leyes sectarias e injustas.

Se sabe que algunos años después Pilato fue llamado por Tiberio para que acudiese a Roma a dar explicaciones por sus actuaciones, y al llegar a la metrópoli se encontró con que el Emperador había fallecido durante su trayecto. A partir de ahí la figura de Pilato se difumina, alguna versión afirma que se suicidó en la Galia, mientras otros creen que acabó convirtiéndose, y murió arrepentido.

 

A finales de la próxima semana seremos el pueblo convocado a las urnas y aunque la mayoría de medios de comunicación estén repitiendo de nuevo el plan de Poncio, (de conducir la opinión arrimando el ascua a su sardina) no debemos elegir ni a filoterroristas y sediciosos como Barrabás, ni a traidores y desleales como Judas, ni a ventajistas ambiguos como Poncio Pilato. Ahora los azotes, escarnios y humillaciones los está recibiendo España, el Cristianismo, nuestra Historia, nuestra cultura y tradiciones y nos ha tocado a nosotros decidir esta partida, cuando el Partido que recibe más críticas, al que ponen más objeciones, el que más incomoda, al que acosan y tiran piedras es VOX, señal que es el más votos merece.