El sistema de libertades nacido del Régimen del 78 y de la Constitución, quebró cuando una organización y su Secretario General, Miguel Bernad, comenzó a denunciar la corrupción anidada en las instituciones del Régimen del 78.

         La primera denuncia de corrupción, la efectúa Miguel Bernad, siendo funcionario por oposición del Ayuntamiento de Madrid, gobernada la capital de España por el entonces Alcalde Tierno Galván y su concejal de Hacienda Joaquín Leguina. Denunció una malversación de fondos públicos del equipo de Gobierno Municipal, ya que las cuotas de la patronal (Ayuntamiento) de los funcionarios y trabajadores no se ingresaban en la Tesorería de la Seguridad Social, ni en la antigua MUNPAL (Mutualidad de los Funcionarios Locales).

         La respuesta fue la suspensión de empleo y sueldo “Manu Militari”, sin el expediente correspondiente. En aquella época, año 1982, la independencia del Poder Judicial dio la razón a Miguel Bernad y condenó al Ayuntamiento de Madrid, por desviación de poder (utilización de las potestades administrativas para fines distintos de los previstos en el ordenamiento jurídico). La justicia entonces independiente todavía, repuso a Miguel Bernad en su puesto de trabajo, se le abonaron las retribuciones durante el tiempo en que estuvo suspendido y se condenó al Ayuntamiento a las costas del juicio (ocho millones de las antiguas pesetas).

         La segunda represalia política contra Miguel Bernad por denunciar la corrupción en las Instituciones del Régimen del 78, se produce cuando se le detiene e ingresa en prisión el 16 de abril de 2106, con el falaz argumento de que formaba parte de una organización criminal dedicada a extorsionar a los bancos.

         El Régimen del 78 no podía permitir que Manos Limpias cuyo Secretario General es Miguel Bernad, traspasara las “líneas rojas” al querellarse contra un miembro de la familia real. Las cloacas del estado, se movilizaron con la anuencia de las instituciones, para represaliar políticamente a Miguel Bernad y a su organización, esta vez, criminalizándole y tratando de exterminarle con penas de los telediarios con detención, con prisión, y además pidiendo la disolución de la organización Manos Limpias, único referente de la lucha contra la corrupción del Régimen del 78. Ahora, pendiente de juicio y donde se pondrá de manifiesto la existencia de un tribunal independiente, o de un tribunal contaminado por instrucción políticas.

         El caso de Miguel Bernad ha dejado en evidencia que estamos en un sistema falso de libertades, pese a que machaconamente se trasmita a la opinión pública que en su sistema de libertades, no existen represaliados políticos.