Lo verdaderamente importante es defender los valores que hicieron grande al Occidente cristiano, y, en particular, y como patrimonio nacional español, del que podemos sentir orgullo, los católicos. 

 
Lo realmente importante es hacer políticas públicas orientadas a preservar el orden institucional y, simultáneamente, estimular la progresiva mejora de este mismo orden institucional en aquellos puntos que sean susceptibles de ella, siguiendo siempre los cauces marcados por el Estado de Derecho y la lógica jurídica que lo sustenta.
 
Lo esencial es no dejar que las esencias se pierdan en el caos apocalíptico de la indefinición progresista, fomentada por pseudoideologías y pseudoreligiones espureas de posmodernistas pasados de rosca, que nos quieren hacer comulgar con las ruedas de molino desenroscadas en la Iglesia de la Igualdad. 
 
Lo fundamental es que se reconozca de una vez por todas cuál es el orden social que hace posible la prosperidad y la auténtica libertad, dotadora de sentido. Las herejías libertarias de uno u otro signo son las generadoras del caos de las sociedades abiertas...de piernas, (para manadas de toda clase).
 
Por eso pienso que Javier Ortega Smith hace bien en decir que le importa un bledo el teatrillo ambulante mediático con actores chillones y empoderados que le persigue allá donde vaya.