España está condenada a vivir unas nuevas elecciones generales por culpa de la falta de interés de Pedro Sánchez en alcanzar un acuerdo con Pablo Iglesias por los deseos del primero de comerse electoralmente al segundo. La novedad es que se aplicará, para el siguiente proceso electoral general para el caso en el que confirme la ausencia de pacto entre el PSOE y Unidas Podemos, una nueva normativa.

La Ley Orgánica 2/2016, de 31 de octubre, modificó la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General, para el supuesto de convocatoria automática de elecciones en virtud de lo dispuesto en el apartado 5 del artículo 99 de la Constitución, que se va a poder observar por primera vez desde la entrada en vigor de la reforma. Varias son las novedades que podrán encontrarse, por esa joven norma, en las próximas elecciones generales, que probablemente se celebrarán el próximo mes de noviembre por haber cumplido Pedro Sánchez su objetivo de concurrir a unas nuevas elecciones generales tras el fracaso de las negociaciones de su partido político con Unidas Podemos, que, implicando un desastre lamentable para la política española, constituyen un éxito para el PSOE.

En primer lugar, la duración del proceso electoral se redujo respecto de la duración de las elecciones convocadas como consecuencia de la terminación del mandato de cuatro años o como consecuencia del ejercicio de la facultad de disolución de las Cámaras que la Constitución atribuye al presidente del Gobierno. Si para estas elecciones, la duración del proceso electoral es de 54 días, fijados a partir del día de la convocatoria, para las elecciones convocadas como consecuencia del apartado 5 del artículo 99 de la Constitución, la duración se disminuye en una semana, lo que implica un proceso electoral de cuarenta y siete días de duración, que resulta plenamente conforme con las duraciones mínimas y máximas establecidas en el apartado 6 del artículo 68 de la Constitución para las elecciones al Congreso de los Diputados, pues se optó por acortar el tiempo previsto para la campaña electoral, que se limita a ocho días, en vez de los quince establecidos para los procesos ordinarios, adelantándose también los plazos previstos para la designación de representantes y administradores, comunicación de coaliciones y presentación de candidaturas, ya que, en las elecciones convocadas de forma automática conforme al apartado 5 del artículo 99 de la Constitución, los candidatos no necesitan el mismo tiempo para realizar las actividades dirigidas a la captación de votantes.

En segundo lugar, se establecen una serie de medidas que facilitan el nuevo proceso electoral, entre las que se encuentran el mantenimiento de las anteriores Juntas Electorales y la posibilidad de comunicar el mantenimiento de los representantes y de los administradores de los partidos, federaciones y coaliciones que concurrieron a las anteriores elecciones generales, considerándose que los avales presentados por las formaciones extraparlamentarias para poder presentar candidaturas en las elecciones inmediatamente anteriores siguen valiendo para las nuevas elecciones y no necesitan volver a presentarse y que los electores residentes en el extranjero que hubieran solicitado el voto en las anteriores elecciones no necesitarán reiterar su solicitud.

En tercer y último lugar, con el acortamiento de la campaña electoral, se redujeron significativamente las cantidades relativas a las subvenciones por gastos electorales que perciben las formaciones políticas con representación parlamentaria por cada voto o escaño obtenido y el límite de los gastos electorales en que pueden incurrir las formaciones electorales para estos comicios.

Ciertamente, lo ideal habría sido no tener que asistir a la celebración de unas nuevas elecciones generales conforme a lo previsto en el artículo 99.5 de la Constitución, pues las mismas entrañan un gran coste político y económico para España. Sin embargo, eso no le importa a Pedro Sánchez, que, para cumplir sus fines, es capaz de actuar alocadamente para forzar todas las repeticiones de elecciones generales que le resulten necesarias.