Los que no nos hemos dejado embrutecer por la democracia ni corromper por el nacionalismo aldeano, contemplamos con horror cómo un tipo mendaz hasta la médula, un bribón que lleva grabados en su jeta de chulo napolitano los vicios más viles del Poder, se dispone a abrirle la jaula a Barrabás para colocar de cagané en el Belén de España a Oriol Junqueras, dando así satisfacción al más íntimo deseo del bandido catalán: cagarse en el nacimiento de España.

Los que sí se han dejado embrutecer por la democracia y por la abstracción de sus derechos, esa muchedumbre iluminada con candiles de establo que se piensa buena porque es dócil y obediente, y que está narcotizada por el olor de un sentimentalismo más barato que su voluntad y su voto, aplaudirá la puesta en libertad del Barrabás catalán con la estúpida beatería democrática que consiste en comparar a Junqueras con Urdangarín, el ladrón de calderilla municipal que se llevó en sus alforjas el poco prestigio que aún le quedaba a la Corona. Con esa intención encienden todos los días los candiles del establo (los telediarios) con la feliz Navidad que el todavía cuñado del Rey va a pasar, después de su “calvario” carcelario, en su madriguera familiar vasca.

Feliz Navidad a los hombres de buena voluntad, y vigilad el Belén que el cagané de Pedro Sánchez, Oriol junqueras, nos quiere robar el nacimiento de España. A ver si con un poco de suerte los soldados de Herodes le anticipan los Santos Inocentes y los Magos de Oriente le descubren a los embrutecidos por la democracia que la Verdad es el Nacimiento de España. Todo lo demás es quincalla, bisutería y farsa.