Cuando se dirijan a mí, por favor no me digan “en este país”, pues se llama España, tampoco me hablen del “estado español”, pues se llama España, pues no es una oficina de burócratas sino la nación más antigua de Europa, y una que ya existía antes de la invasión musulmana. Cuando me hablen de “nacionalidades históricas”, yo les recordaré que no hay nada más histórico que el reino de España con capital en Toledo ya en el siglo VI e hija de Roma, pues toda España es histórica y singular y es su reino anterior a todo. Sin embargo, lo que nunca existieron son los reinos vasco y catalán.

  Cuando se dirijan a mí, no utilicen el término “ciudadanos”, un palabrejo que se puso de moda en la Revolución Francesa, algunos lo utilizan para parecer más interesantes y otros porque rehúsan dirigirse a ustedes por su verdadero nombre: ¡¡ESPAÑOLES!!

  No me hablen tampoco del “castellano”, pues se trata del español, una lengua que todos los españoles conocen y adoptaron como su lengua propia sin invasiones ni imposiciones, y que recoge vocablos de todos sus pueblos. Por ejemplo, la forma de pronunciar las cinco vocales en español estuvo influenciada por nacer cerca del vascuence, y se creé que la palabra “español” proviene de la influencia del dialecto que deriva de la lengua lemosín, y al que ahora llaman como catalán. Porque es necesario recordar que en todas partes a la lengua que hablan 540 millones de personas en el mundo lo llaman español, excepto aquí.

  Tampoco me hablen de “Latinoamérica”, pues los españoles, al igual que los italianos y franceses, somos los que realmente descendemos de la cultura latina de Roma, como del mismo modo el español procede del Latín romano que hablaban nuestros antepasados, por tanto somos nosotros  un pueblo latino, y lo correcto para los americanos del antiguo Imperio español, que nada tienen que ver con Roma, sería llamarles como HISPANOAMERICANOS, pero una vez más se nos escamotea el nombre de España. Y si al otro lado del Atlántico les molesta hablar nuestra lengua española, tener nuestra cultura y religión españolas, porque les adoctrinaron en la falacia de la Leyenda Negra, como a muchos tontos del ciruelo que pululan por aquí, y reniegan de su hispanidad pues entonces lo mejor es aconsejarles un buen terapeuta, sin prestarse al juego del rollo “latino”.

   Tampoco me hablen de “La roja”, porque en vez de hablar de fútbol creeré que se refieren a la Pasionaria o a la Bardem… Se llama La Selección Española.

  Y si hablan o escriben en español, no digan los topónimos en otras lenguas, “A Coruña”, “Girona”, “Lleida”, parecerán una caterva de idiotas mezclando una lengua con otra, pues los topónimos si hablan en español se dicen y escriben en español, como si escribieran Nueva York o Londres.

  Así que ya saben, cada vez que intenten robarnos el nombre de España, será recomendable amenazarles con los tomos gordos de la Real Academia que naturalmente es… ESPAÑOLA.