“Amancio Ortega” es el “arma definitiva” de las chicas de Unidas Podemos, y por eso lo han sacado como tema estrella en este último tramo de la campaña electoral a las municipales, autonómicas y europeas. Piensan que están muy cerca de entrar en el gobierno de España y han echado toda la carne en el asador para conseguir la mayor cantidad posible de “cromos” (léase alcaldes, concejales, diputados autonómicos y europarlamentarios) con los cuales negociar en las mejores condiciones posibles su participación en el Ejecutivo. Han centrado en la figura del mayor empresario de España la parte mollar de su campaña, movilizando a los resentidos de esta sociedad, que los hay y muchos, prometiéndoles acabar con los “Amancio Ortega”, sin dejar uno.

“Amancio Ortega” representa para las chicas de Unidas Podemos el paradigma de lo opuesto y menos deseable que sus progresistas mentes son capaces de imaginar, y lo han convertido en el blanco de sus iras por ser el símbolo de todo cuanto odian. Porque otra cosa no, pero a estas chicas les quitas el odio, y no son nadie. Tiene que ser que odiar las pone, porque hay que ver cuánto empeño ponen en sus sobreactuaciones fingidas cuando interpretan el papel de estar muy cabreadas y ofendidas. En este caso, tienen todo el derecho a estar que muerden porque, si hubiera mucha gente como “Amancio Ortega”, no venderían ni un quico.

La cuestión que más les irrita, aunque lo callen, no es que “Amancio Ortega” haya donado 300 millones de euros en equipos médicos para luchar contra el cáncer y lo llamen “limosna” (50.000 millones de las antiguas pesetas, que se dice pronto). ¡Qué va! No se dejen engañar. A ellas se las llevan los demonios pensando que “Amancio Ortega” pueda disfrutar de algún beneficio fiscal y además quede como buena persona. ¡Por ahí sí que no pasan! Y creo que ésa es la clave. Si por ellas hubiera sido, pienso que les habría gustado mucho más quitarle ese dinero vía algún impuesto extraordinario a los ricos, como les gusta decir, y luego repartirlo entre sus asociaciones amigas, y compinches de manifa, para estudiar cómo mejorar la sanidad con tantos euros. No hay que tener mucha imaginación para aventurar que, finalmente, gastarían el sobrante en propaganda resaltando cómo trabajan en beneficio de los “de abajo”. Y, a lo más, conseguirían surtir de vendas y tiritas tres o cuatro ambulatorios, porque ni de coña iban a ser tan eficientes como la fundación de “Amancio Ortega”.

La España que ellas quieren es la de gente sin trabajo, subsidiada, que haga colas en los centros médicos y esperen interminables días para poder realizarse una simple prueba diagnóstica. Por eso “Amancio Ortega” es su archienemigo. Porque produce trabajo, y eso es quitarles clientela. Porque quien se gana la vida no tiene que recurrir al subsidio, y eso es quitarles clientela. Porque cuantos más equipos haya en la sanidad pública, menos gente descontenta habrá, y eso es quitarles clientela. Por eso, “Amancio Ortega” es su enemigo.

La España que las chicas de Unidas Podemos quieren no es la que produce y exporta, porque estas mentes emponzoñadas del peor de los marxismos trasnochados y creadores de pobreza, miseria y miedo, opinan que todo eso es explotación, globalización de la mala y nos lleva a un escenario en el cual su mensaje dejaría de calar. Ellas aspiran a convertirnos en Venezuela, Cuba, Corea del Norte, o la antigua Unión Soviética, su paraíso en la Tierra.

“Amancio Ortega” es para ellos no una persona, sino la España que quieren destruir porque con mucha gente como él, serían el hazmerreír cada vez que subieran a un estrado con gesto hosco y bronco a perorar en contra de cuanto representa una persona que, con su trabajo, su equipo y el capital humano del que se ha rodeado, ha sacado adelante un gran proyecto capaz de crear riqueza y miles de puestos de trabajo.

 

No quieren “Amancios Ortega” porque su escenario ideal sería el de una España sufriendo carestía de alimentos, combustible, medicinas y trabajo, en la cual pudieran aparecer en un único canal de televisión repartiendo amorosamente bocadillos desde una camioneta desvencijada a una famélica multitud, para demostrar su preocupación por los que pasaran hambre.

Ya saben el por qué de esta campaña en su contra. “Amancio Ortega” representa a la España que ellos no quieren. Ahora elijan ustedes cuál es la España que prefieren.