En el día de ayer un individuo llamado Enrique Tenreiro con la complicidad de un periodista que se llama Pedro Armesto han pintarrajeado la tumba del Generalísimo Franco en el Valle de los Caídos.

 

Una acción que si uno se atiene a lo que la RAE entiende como tratar sin el debido respeto algo sagrado con intención de deshonrar cosas respetables puede considerarse como una clara profanación. Será la Justicia la que dictamine la calificación de este hecho y que castigue en su caso a estos dos individuos.

En cualquier caso ya dijo Napoleón que “vengarse de los muertos era cosa de cobardes” y es evidente que esta calificación le viene al pelo a estos dos especímenes de personas.

A ver, si lo que pretendían con esta acción era humillar al Generalísimo Franco, a uno no le entra más que lástima por estos pobres hombres que es lo que son : unas personas corroídas por el odio además de cobardes.

 

¿Humillar a Franco? No me hagan reir. Pero ¿quiénes son estos miserables para conseguir algo así? Hay un viejo refrán castellano que dice que “no ofende quien quiere sino quien puede” y estos están a años luz de poder siquiera llegar a un mínimo de humillación de la figura del General. Lo dicho : de risa. No son más que unos pobres desgraciados que han conseguido su “minuto de gloria” ante la parroquia de los propagadores del odio que seguramente aplaudirán esta deleznable acción.

 

Lamentable resulta también la pasividad e incompetencia de quienes tienen la responsabilidad de que algo así suceda. Basta con ver el video del acto en cuestión para percibir la inacción de los allí presentes. Da vergüenza ver su inoperancia.

 

Desde esta FNFF mostramos nuestra más honda repulsa por este deleznable hecho y esperemos que la Justicia responda como corresponde a hechos que van más allá del hecho en sí, puesto que lo sucedido ofende profundamente los sentimientos de millones de españoles que continuan guardando admiración por la figura de Francisco Franco y lo que representó para nuestra Patria.

 

Desde que el actual Presidente de Gobierno del Frente Popular decidiera, en una muestra de odio profundo, proceder a exhumar los restos de quien rigiera los destinos de España durante 40 años se está instalando en nuestra sociedad una crispación creciente que empieza a recordarnos tiempos pasados. La incompetencia del Sr. Sanchez para dirigir una vieja nación como la nuestra está alcanzando cotas impensables y al parecer no encuentra otra cosa mejor que hacer que propiciar la aparición de viejas rencillas. Buen ejemplo de esto es lo que hemos visto esta mañana.

 

Hoy, en la Basílica del Valle de los Caídos donde reposan los restos de más de 30000 españoles caídos en combate defendiendo sus ideales, fueran los que fuesen, de ambos bandos, dos miserables se han permitido la “hazaña” de profanar la tumba de quien quiso que allí fueran enterrados todos los buenos soldados españoles en un signo de reconciliación como no existe en ninguna parte del mundo. Allá desde donde estén estos caídos se habrán sonrojado de la acción de quienes para mí no son más que, tal y como he dicho , unos pobres desgraciados indignos de aquellos que ya descansan en paz.

 

La FNFF exige que hechos como el acaecido hoy no se vuelvan a repetir y apela a nuestros dirigentes para parar esta creciente ola de odio que se está instalando en España y que se eviten males mayores. Aún están a tiempo de ello. De entrada, Sr. Sánchez, recapacite y pare la barbaridad histórica que pretende hacer. Deje de ser un títere en manos de los neocomunistas con buenas “dachas” que a poco que puedan nos llevarán a épocas ya superadas. La reconciliación entre españoles era ya un hecho. Vd. se la está cargando y resucitando odios olvidados. Grave la responsabilidad la suya y no dude que la Historia le juzgará adecuadamente.

 

Sr. Sánchez, deje de una vez a los muertos descansar en paz para que los españoles vivos podamos mirar al futuro con alegría y esperanza.