El Juzgado de lo Social nº2 de Zaragoza ha dictado una sentencia para resolver el proceso desarrollado por la controversia entre Pablo Echenique y la Seguridad Social por los 1039,85 euros que la Seguridad Social reclamó al dirigente por las cuotas que debió pagar por un asistente doméstico personal al que mantuvo con un contrato sin formalizar y sin comunicar a la Seguridad Social, por el que le pagaba en efectivo, sin recibo de nómina ni factura. Muchos han pedido ya la dimisión de Pablo Echenique indicando que el Código ético de Podemos le obligar a renunciar a sus cargos por haber sido condenado por una sentencia.

 

Hay que tener presente que el Código ético de Podemos señala que se pretende construir ese partido como plataforma para garantizar que la política deja de ser una actividad al servicio de intereses privados, determinando, para cumplir ese objetivo, que todos los cargos electos y todos los cargos internos de Podemos aceptarán “el compromiso de renuncia al cargo público, al cargo interno o a cualquier candidatura a dichos cargos en caso de ser procesado o condenado por las faltas o los delitos que se determinarán en el reglamento que a tal efecto publicará la Comisión de Derechos y Garantías, y que en cualquier caso incluirá siempre los delitos de corrupción, los económicos, el acoso sexual, las violencias machistas, la pederastia y el maltrato infantil, así como los delitos contra los derechos de los trabajadores y las trabajadoras, los ecológicos y los urbanísticos”.

Ciertamente, el Código ético de Podemos se refiere a condenas por infracciones penales, de modo que Pablo Echenique no tiene la obligación de dimitir por las reglas de la normativa de Podemos. Sin embargo, las mismas también señalan que “los miembros de Podemos que tengan responsabilidades laborales deberán trabajar para garantizar el respeto de los derechos de las personas que están bajo su responsabilidad, para lo que establecerán en la medida de lo posible protocolos públicos de contratación que fomenten la igualdad y la capacidad, actuando decididamente contra la desviación de poder en la contratación” y que “todo cargo público de Podemos tiene el deber y la obligación de denunciar a la justicia las ilegalidades que se encuentre durante el ejercicio de su cargo”, entendiéndose que el incumplimiento de esas reglas también podría generar, para Pablo Echenique, el deber de dimitir, ya que su comportamiento no se ajusta a las exigencias morales de Podemos.

 

El problema es que todo dirigente público que ha llegado a lograr un cargo lo ha hecho teniendo trapos sucios de mayor o de menor relevancia y, por el incremento de la trascendencia de la transparencia, cada vez es más fácil cuestionar a los líderes políticos por actos que han desarrollado en relación con su esfera privada y que se descubren con posterioridad. Podemos también esta sufriendo este fenómeno, pero sus principales líderes no son capaces de realizar los comportamientos éticos que si que exigen a los dirigentes de los demás partidos políticos.