Ya dije en el artículo anterior que los hechos que se constatan en la sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla en el conocido caso de los ERE, ponen de manifiesto la gran estafa que supusieron los resultados de los procesos electorales obtenidos por el PSOE en Andalucía entre 2000 y 2010, y por ende en el conjunto de España, los cuales quedan en entredicho toda vez que ha quedado demostrado que el Gobierno del PSOE en la comunidad autónoma puso en marcha durante años un sistema a todas luces ilegal y fraudulento para beneficiar, no sólo a las empresas afectadas por los expedientes, sino también a los trabajadores a quienes iban destinadas al final las ayudas, puesto que se incluyeron discrecionalmente en las listas a trabajadores que no eran tales con el fin que  fueran prejubilados en los ERE de las empresas sin haber trabajado nunca en ellas, entre ellos amigos y vecinos de alguno de los condenados.

Es una lástima que en el fallo de la sentencia no conste la motivación de los condenados para que malversaran como lo hicieron los casi 700.000.000 € que ha quedado constatado que manejaron de forma consciente, ilegal y fraudulenta. Y lo digo porque me parece bochornoso que, aprovechándose de ello, el PSOE se lance ahora a decir, con el desparpajo que los caracteriza y la consiguiente falta de escrúpulos, que a ellos que los registren.

Susana Díaz, la Secretario General del PSOE en Andalucía, ha manifestado quedándose más ancha que larga, que el escándalo de los ERE, “no es del PSOE, pero ocurrió bajo un gobierno socialista”. ¡Toma ya! Y eso, ¿cómo se come?

Y no ha sido la única. ¿Han escuchado a Isabel Celaá? Esta señora, que asume la portavocía del Gobierno en funciones, ha manifestado al respecto de la sentencia que el caso de los ERE no concierne al Presidente del Gobierno de ninguna de las maneras ni al Ejecutivo. ¡Con un par! Y con más rostro que espalda. ¿Y saben por qué? Pues porque, ella misma lo dijo, “Ni afecta al Gobierno, ni al partido como tal porque ni una sola vez el partido sale implicado en lo que significa la sentencia”. Blanco y en botella, para que nadie dude la leche que éstos gastan.

El Secretario de Organización del PSOE y ministro también en funciones, José Luis Ábalos, dice en uno de sus habituales alardes de cinismo que "no es un caso del PSOE sino de antiguos responsables públicos de la Junta de Andalucía". Vaya, vaya, José Luis… Oye, respóndeme a una cosa: a esos prevaricadores y malversadores, ¿quién los puso ahí? Porque me duelen los oídos de oíros exigir, a tiempo y a destiempo, responsabilidades políticas por cosas mucho menos punibles. ¡Qué morro gastan algunos!

En fin, que una vez más, no nos tienen por seres inteligentes y nos quieren hacer comulgar con ruedas de molino. ¡Qué se le va a hacer! La postura oficial de los representantes del PSOE es que esto nada tiene que ver con el partido porque en la sentencia nada de ello se menciona. Muy bien. Habrá que aceptar “pulpo” como animal de compañía, pero antes déjenme hacer una pregunta: si de verdad esto no afectara al PSOE, ¿por qué se pospuso la lectura de la sentencia hasta después de las elecciones? ¿Ustedes creen que de haberse tratado en este caso de imputados del PP habría ocurrido igual? ¿Alguien piensa que, cuando menos, no se habría utilizado este asunto como principal en la campaña electoral? Lo digo porque, por ejemplo, con el asunto de los trajes de Camps nos marearon no recuerdo cuántos años.

Otrosí digo. ¿Se han dado cuenta que en el caso de esta sentencia no ha habido filtración durante la campaña electoral a los medios de comunicación sobre su contenido o, al menos, sobre que se iba a condenar a los delincuentes que en ella figuran? ¡Qué bien se han portado los chicos de la prensa!

¿Y qué dicen en el PP? Más bien poco, por no decir que da la impresión que la estrategia a seguir es la de mantenerse callados. ¿Por qué? Puede que sea para no crispar, como son tan moderados. Aunque tengo que decir que no lo entiendo, porque si a priori son los más directamente afectados por la compra de votos, ¿por qué no lo pregonan a los cuatro vientos? No puedo contestar a eso por ellos. Sólo me viene un refrán a la cabeza: “gallo que no canta, algo tiene en la garganta”. Pues eso.