En nuestro cotidiano deambular por la prensa de papel, digital, radial y televisada - ésta última gracias a un potente antihemético para evitar los vómitos - nos topamos a veces con noticias que merecen un aplauso y su ulterior difusión por su repercusión en el podrido devenir del patio político español. Esta vez aplaudimos a “El Confidencial”, que en su edición dominical inserta 3/3 un relevante trabajo sobre una supuesta injerencia alemana en el malhadado 1-O y en la creación de las estructuras de aquella Cataluña independiente que los visionarios mamporreros del “procès” prometieron a sus incautos seguidores.

Citando a la Guardia Civil como fuente - y no la hay fuente más fehaciente que esa - el digital denuncia que la empresa T-Systems, perteneciente a la gigante Deutsche Telekom, participada al 31,9% por el Estado alemán, habría trazado una estrategia interna para colaborar con el Govern de Carles Puigdemont en el desarrollo de las estructuras de Estado de la futura Cataluña independiente. Según un candente Informe de la guardia Civil, sus directivos mantuvieron reuniones secretas con jerifaltes de la Generalitat para coordinar el censo de catalanes en el exterior con vistas al 1-O, las aplicaciones informáticas de los Mossos de Escuadra utilizables en la desconexión, la estructura digital de la futura Hacienda catalana y muchas cosas más igualmente graves y alevosas. T-Systems se pasó por la entrepierna las advertencias que la Justicia española le hizo directamente, en el sentido de que algunas adjudicaciones podían rebasar el marco estatutario e incurrir en delito por su decisivo apoyo a la ruta soberanista. La abundante documentación sobre el “procès” hallada en Septiembre del 2017 en sus oficinas centrales en Barcelona habla por si sola, detallando incluso correos e informes confidenciales evidenciando que la empresa conocía - desde el 2014 - los planes secesionistas y habría aprobando protocolos internos para colaborar secretamente con ellos. Una docena de empleados de T-Systems - si no más - habrían participado intensamente en el desarrollo de la infraestructura de la futura República Catalana.


Hay que subrayar que T-Systems, incluso después del fallido 1-O, ha seguido colaborando con las entidades secesionistas catalanas como si oyera llover. Un amplio grupo de empleados de T-Systems ha seguido volcado en esos proyectos, echando centenares de horas extra y trabajando incluso los fines de semana, como también revelan las comunicaciones internas de la compañía. Su directiva Rosa Mª Rodríguez Curto, encargada en su día de las relaciones con la Generalitat y detenida en la Operación Anubis junto a una docena de altos cargos autonómicos, sigue en su puesto tan pancha. “En su mesa se localizó un informe de 20 folios impresos por las dos caras titulado "Generalitat de Catalunya —Account Plan— Análisis de idearios políticos y posicionamiento institucional" que, además de examinar los planteamientos de los partidos que defendían la independencia unilateral y diseccionar sus respectivas estrategias para alcanzarla, fijaba la postura que T-Systems debía adoptar en el conflicto que ese proceso iba generar necesariamente con el Estado. El informe, que habría sido confeccionado en 2015, deja claro en qué lado de la línea se colocó T-Systems”. Y conste que T-Systems no participó en la sedición gratis-et-amore:  Como bien señala EC, “Sólo entre 2012 y 2016, los gobiernos de Artur Mas concedieron contratos a T-Systems por importe de 310 millones de euros, convirtiéndose en uno de los principales clientes de la filial en España de la telefónica alemana, participada de forma más que considerable por el Estado alemán (controla el 14,48% de su capital directamente y otro 17,41% a través del banco público KfW). Para no perder esa enorme fuente de ingresos o incluso aumentarlos, el informe de T-Systems concluía que la firma debía activar un "plan de choque que detalle acciones" para conseguir la "materialización de la apuesta concreta para el proceso de constitución nacional" y el "cambio de modelo", un eufemismo para referirse a la ruptura definitiva de Cataluña con el resto de España”. “La compañía consideraba que ese escenario era una gran oportunidad para optar a proyectos estratégicos ligados a la independencia, como el desarrollo de la "Hacienda pública", "la Seguridad Social", el "DNI catalán", la "preparación de Bases de Datos para tener un sistema electoral operativo" y la creación de un "operador [de telefonía] propio (tipo Euskaltel)". Pero no eran esos los únicos contratos que interesaban a la multinacional. Otros correos revelan que “T-Systems también participó en el desarrollo de un 'software' policial para que los Mossos d'Esquadra pudieran vigilar el cumplimiento de las leyes del nuevo Estado y un segundo 'software' de inteligencia más orientado al Cesicat, un organismo de seguridad que iba a ser el embrión del CNI catalán. Además del Censo de Catalanes en el Extranjero, la filial de Deutsche Telekom también se encargó de desarrollar la página del Pacto Nacional por el Referéndum — que sirvió para lanzar definitivamente la convocatoria en enero de 2017 — y realizó cambios en la propia web oficial de la consulta sólo unos días antes de que se celebrara, cuando las Fuerzas de Seguridad del Estado ya habían empezado a movilizarse para tratar de abortarla. 

“Del análisis de estos documentos" - señala la Guardia Civil en su informe - "se puede concluir que T-Systems tenía conocimiento claro, preciso e inequívoco de cuál era el proyecto político del Gobierno autónomo catalán desde, al menos, el año 2015, habiendo realizado un estudio pormenorizado de la hoja de ruta que tenía previsto seguir, las Estructuras de Estado que pretendía crear y las necesidades TIC que todo ello iba a acarrear”. Este importante informe del Instituto Armado acaba de ser remitido al Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona, donde han quedado centralizadas las pesquisas contra los dirigentes políticos de la Generalitat de segundo nivel. Se enfrentan a los delitos de malversación, desobediencia y sedición, lo cual a nivel de responsabilidades personales puede parecer bien pero no enfoca la responsabilidad corporativa de T-Systems que consideramos lo suficientemente grave como para cerrarla, o confiscarla, o abrumarla con un multazo tan gordo que tenga que dedicarse a vender churros. Y no olvidemos la responsabilidad penal y política que debería caer - y Dios hará que caiga - sobre las espaldas de los políticos del Gobierno central que, a sabiendas de lo que ocurría en Cataluña y de la necesaria colaboración de las empresas tecnológicas que posibilitaron la sedición (que para eso está el CNI) , no hicieron nada por abortarla cuando tan fácil hubiera sido hacerlo al amparo del Artículo 155 decretado con tal fin. Finalmente, teniendo en cuenta que “Deutsche Telekom” - cuyo director general global de esta división, Reinhard Clemens, viajó desde Alemania a Barcelona para reunirse en secreto con el propio Puigdemont - estaba muy al corriente de lo que hacía su filial en Cataluña, pensamos que el Gobierno de la Nación está obligado a exigir una explicación al Gobierno de dicho Estado, por muy europeo que éste sea, por haber permitido que su empresa se haya atrevido a asesorar, planificar y ejecutar acciones contrarias a la legislación española vigente (previamente condenadas por el TC sin lugar a dudas) y altamente lesivas para la unidad y status constitucional de un país como España, miembro como Alemania de esa Unión Europea que no se sabe muy bien para qué sirve si no es para que, con creciente frecuencia, unos burócratas no-electos metan las narices desde Bruselas en temas que no son de su incumbencia.