El PP ha propuesto, con el punto 182 de su programa de las elecciones generales del día 28 de abril, reformar “el Código Penal para extender los supuestos de Prisión Permanente Revisable a los casos de asesinato en que concurran algunos supuestos de violencia de género acreditada”, para “combatir la violencia de género”. La redacción de la medida es confusa, aunque se puede deducir que se modificaría el artículo 140 del Código Penal para que se imponga la prisión permanente revisable para las situaciones en las que, existiendo un asesinato, la víctima esté o haya estado unida al autor del delito mediante una relación conyugal o análoga.

 

Hay que tener presente que, en abril, la Audiencia Provincial de Almería impuso la pena de prisión permanente revisable a un joven acusado de violar y degollar en Huércal de Almería a su excompañera sentimental el día 15 de enero de 2017. Se produjo un asesinato por el ensañamiento conforme al artículo 139 del Código Penal y, al existir un delito contra la libertad sexual cometido previamente sobre la víctima, correspondía aplicar el artículo 140 de la misma norma.


La propuesta del PP se ha realizado en el marco de una carrera en la que se aprecia una competencia feroz por conseguir los escaños necesarios para poder aspirar a la Presidencia del Gobierno. Por ese motivo, resulta fácil comprender la falta de precisión y de concreción de la idea, aunque sería positivo que se explicara con más detalles.

Ciertamente, puede parecer innecesario que se establezca la pena de prisión permanente revisable para los asesinatos en casos de violencia de género, principalmente porque ya es posible imponer esa pena para situaciones de ese tipo, como se ha podido comprobar, y porque no son pocos los casos en los que el autor de un acto delictivo contra la vida de su pareja o expareja termina suicidándose. Sin embargo, será interesante ver, cuando se dote a la medida de más publicidad, cómo reaccionan el PSOE y Unidas Podemos, que, si bien es cierto que son defensores de la lucha contra la violencia de género, han mostrado su oposición a la existencia de la pena de prisión permanente revisable, de manera que pueden encontrarse con desconcierto ante una situación que les debería producir un peligroso debate ideológico ante dos políticas dogmáticas aparentemente incompatibles para muchos.