Manuel, el padre de Bernardo Montoya, habló su cuñado Alfredo tras la detención de aquel y afirmó que su hijo está como un “cencerro” y que “si lo ha hecho, que lo pague”, llegando a decir posteriormente que “son ya tres muertes las que tiene Bernardo ocasionadas". Lo curioso es que se sabe que Bernardo Montoya fue condenado por un homicidio y que podría ser condenado por causar la muerte de Laura Luelmo, pero no se tiene información alguna sobre la tercera víctima a la que se hace referencia en la conversación del padre de Bernardo Montoya.

 

La Ley Orgánica 13/2015, de 5 de octubre, de modificación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal para el fortalecimiento de las garantías procesales y la regulación de las medidas de investigación tecnológica, implantó una regulación legal sobre los descubrimientos casuales introduciendo el artículo 579 bis en la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Ese precepto establece que el resultado de la detención y apertura de la correspondencia escrita y telegráfica podrá ser utilizado como medio de investigación o prueba en otro proceso penal y, para eso, se procederá a la deducción de testimonio de los particulares necesarios para acreditar la legitimidad de la injerencia. Se incluirán entre los antecedentes indispensables, en todo caso, la solicitud inicial para la adopción, la resolución judicial que la acuerda y todas las peticiones y resoluciones judiciales de prórroga recaídas en el procedimiento de origen. La continuación de esta medida para la investigación del delito casualmente descubierto requiere autorización del juez competente, para la cual, éste comprobará la diligencia de la actuación, evaluando el marco en el que se produjo el hallazgo casual y la imposibilidad de haber solicitado la medida que lo incluyera en su momento. Asimismo se informará si las diligencias continúan declaradas secretas, a los efectos de que tal declaración sea respetada en el otro proceso penal, comunicando el momento en el que ese mismo secreto se alce.

 

La órganos jurisdiccionales del orden penal, antes de la aprobación de la Ley Orgánica 13/2015, ya se pronunciaron sobre los descubrimientos casuales en diversas ocasiones. La Sentencia del Tribunal Supremo 885/2004, de 5 de julio, afirma que “las Sentencias de esta Sala, 1004/1999, de 18 de junio, y 1990/2002, de 29 de noviembre, sientan la doctrina de que si el hallazgo es casual, no por ello deja de tener valor lo encontrado, siempre que estemos en presencia de flagrancia delictiva” y la Sentencia del Tribunal Supremo 777/2012, de 17 de octubre, establece que “Esta Sala Casacional ha declarado repetidamente que el hallazgo casual, es decir, el elemento probatorio novedoso que no está inicialmente abarcado por el principio de especialidad, puede ser utilizado en el propio o distinto procedimiento, bien por tratarse de un delito flagrante o bien por razones de conexidad procesal, siempre que, advertido el hallazgo, el juez resuelva expresamente continuar con la investigación para el esclarecimiento de ese nuevo delito, ante la existencia de razones basadas en los principios de proporcionalidad e idoneidad”, destacando que “El hallazgo no solamente se proyecta hacia el futuro, como en el caso de unas intervenciones telefónicas en donde resultan indicios de la comisión de otros delitos diferentes a los investigados, sino también puede producirse hacia el pasado, como cuando en el curso de un registro domiciliario, aparecen evidencias de otros ilícitos, o cuando, como aquí sucede, las intervenciones telefónicas pueden arrojar datos sustanciosos acerca de la participación de los comunicantes en hechos no inicialmente investigados por esa vía, con tal que, como hemos dicho, tal línea de investigación sea puesta de manifiesto ante el juez, y éste, valorando los intereses en juego, acceda a su incorporación al proceso, conjugando un elemental principio de proporcionalidad”. En relación con esta cuestión, también hay que decir que la Sentencia del Tribunal Supremo 616/2012, de 10 de julio, indica que “aunque es cierto, que por la denominada doctrina del hallazgo casual se legitiman aquellas evidencias probatorias que inesperadamente aparecen en el curso de una intervención telefónica, eventualmente en un registro domiciliario, de forma totalmente imprevista, la doctrina de esta Sala Casacional, ha exigido que, para continuar con la investigación de esos elementos nuevos y sorpresivos, se han de ampliar las escuchas, con fundamento en el principio de especialidad, a través del dictado de una nueva resolución judicial que legitime tal aparición, y reconduzca la investigación, con los razonamientos que sean precisos, para continuar legalmente con la misma”.

 

Es totalmente necesario continuar investigando la afirmación del padre de Bernardo Montoya, pues se podría llegar a conocer un dato oculto especialmente relevante sobre lo que es capaz de llegar a hacer el teórico asesino de Laura Luelmo.