Adriana Lastra, la vocera del PSOE, a la que, por cierto, le hace falta un estilista, pues cuando la genética y la Madre Naturaleza te castigan con unas piernas paquidérmicas una no debe ponerse esas minifaldas con las que ella insulta al buen gusto, a la estética y hasta a la ética. Le hacen falta más cosas a la pobre vocera socialista. Muchas más cosas. Por ejemplo, un logopeda y un bachillerato franquista; con eso y con unos pantalones perpetuos Adriana Lastra tendría, si no un buen pasar por la res pública, sí, al menos, un pasar mediocre… que, en su caso, no sería poco.

Pero a lo que iba, que, en la contemplación de la esperpéntica miliciana socialista, me trabo en su torpe aliño indumentario y en su dialéctica de verdulera de zarzuela y se me va la pluma a los predios de Cocó Chanel. La pobre Adriana Lastra, presa de un ataque de histeria semejante a los que le daban a Juana la Loca cada vez que Felipe el Hermoso se metía en el tálamo de sus cortesanas flamencas, gritaba como la gata Flora (ésa que dicen que, si se la meten chilla, y si se la sacan llora) denunciando que en VOX hay más fascistas que en la Marcha Sobre Roma. ¡Pobrecilla!, ve fascistas donde no los hay en la misma medida que Almudena Grandes (¡otra que tal baila!) ve milicianos sudorosos en sus sueños húmedos.

Vamos a ver, Adriana, mona (no te vistas de seda, que te va a dar igual), en VOX no hay fascistas, primero porque se dedicaron con fruición a purgar el partido de lo que tú, y ellos también, llamáis fascistas que, esencialmente, no lo son, y segundo porque ningún fascista auténtico, fetén, patanegra, acamparía jamás en VOX, partido de derecha liberal monárquica, con un sentido patriótico genuinamente castizo, antagónico del patriotismo revolucionario, metafísico y social del fascismo.

Adriana, mona, tómate un opiáceo de los que dispensa la Seguridad Social franquista (que no fascista) y duerme tranquila. No veas camisas negras en VOX, partido en el que no hay más camisas que las de Ralph Lauren, Lacoste, Gant y Tommy Hilfiger, y relájate que, hasta para eructar bellotas, como haces tú cada vez que abres boca, conviene estar poco tenso.

Adriana, mona, hazme caso. En España, de siempre, ha habido muy pocos de ésos que tú y también VOX llamáis fascistas. Lo que sí hay es superávit de tontos. Hoy España es el país del mundo que más tonto alberga por metro cuadrado. Y te lo explico de la mano de Gandhi que, a buen seguro, es uno de tus ídolos, aunque ignores que, como Churchill, era un fervoroso admirador de Benito Mussolini. Decía el Mahatma que “cuando un idiota llega al Poder es porque sus votantes están muy bien representados”. ¿Lo pillas, mona, o te hago un dibujo?