La Comisión Europea ha informado sobre el recurso por incumplimiento que procede presentar contra España frente al Tribunal de Justicia de la Unión Europea por el incumplimiento en Madrid y en Barcelona de la normativa aplicable en los Estados miembros para la limitación de la contaminación en el aire en las ciudades. Con esa decisión, se ha demostrado que la programación y ejecución de Madrid Central, aunque vistosa desde un punto estrictamente ideológico y estético, ha resultado ser ineficaz desde un punto de vista práctico, pues, en el caso en el que se hubieran cumplido los objetivos de reducción de la polución previamente establecidos que teóricamente tenía el equipo de Manuela Carmena, no se habría optado por denunciar a España y se habría comunicado, simplemente, que en el caso de suprimir Madrid Central se estudiaría la posibilidad de iniciar un proceso por incumplimiento de la normativa ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Muchos defendían Madrid Central por constituir el resultado de la aplicación de un conjunto de medidas idóneas para luchar contra la contaminación en la capital de España para evitar la eliminación del plan orquestado por Manuela Carmena y sus amigos. Sin embargo, su supresión no resultaría tan lesiva para el ambiente en Madrid como muchos han indicado, principalmente porque no ocasiona tantos beneficios como perjuicios, siendo destacable el hecho relativo a que, si bien es cierto que se ha reducido la polución en el centro, no se ha evitado el incremento de la contaminación en otras partes de la ciudad, a las que se ha trasladado gran parte de la carga tóxica que antes se podía encontrar en zonas como la de Gran Vía.