Casi cuarenta años de fétida socialdemocracia sureña. Una nueva jeta al frente de la taifa andaluza. Los sociatas pensaban que Andalucía era suya y solamente suya. Los socialistas en España, el poder soy yo o no lo acepto. El Cortijo es mío, o de nadie. Joder con los demócratas estos. Ven todo el tinglado de la investidura de Moreno Bonilla, insignificante cambio, y lo rumian como un atraco a mano armada. Treinta y seis calendarios de putas, latrocinio asalvajado, mangancia única, esclerosis mental, postración social, envilecimiento moral, clientelismo de diez, mariscadas, mamandurrias mil, suculenta farlopa, paguitas a tutiplén. Cómo no recordar, por ejemplo, o tempora o mores, a Papito Zarrias, esa inmortal leyenda, el asombroso cuadrúmano votante. Casi cuatro decenios concluyen, de momento, con la vocinglera chusma haciendo pucheritos. Y rugiendo sin parar. Aullidos, babas, espumarajos. Los servicios de limpieza sevillano, hasta las pelotas de estas lacrimosas barbijaputas, el momio se les evapora aparentemente de las manos. Su guerracivilista eternidad de odio, rabia y hiel. Las hipersubvencionadas miembras, hasta el paseíto en bus incluido, con su grotesco karaoke de siempre. Ito, ito, ito, mi niña tiene pito, oño, oño, oño, mi niño tiene coño. Estas arpías sin redención posible, siempre con el mal gusto por delante. Os han engañao que la virgen ha follao. Zafias y lentitas. Con menos luces que una patera. Todas las feministas tenemos un deseo, luchar contra el machismo con mucho meneo.  Qué rimas, repámpanos. Mi vida, mi cuerpo, mi forma de follar, no se arrodillan ante el sistema patriarcal. La hostia caracolera. Da gusto escucharlas. Y sus mimados mantras contra la también casposa y degenerada Iglesia católica. Hay que quemar la Conferencia Episcopal, hay que quemar la Conferencia por machista y patriarcal o, sin cortarse un pelo de chumi, desahogada apología del abyecto crimen del aborto. Nosotras parimos, nosotras decidimos. Turbamulta de femipiradas y mafias rosas plurales, vagas, sanguijuelas, amargadas vividoras de las clientelares derramas a costa de los hombres maltratados. Se podría ir acabando el chollo de vivir del cuento y sin dar golpe, culpando al hombre de sus abundantísimos complejos y pajas mentales. No somos sumisas, gritaban ayer, pero a la vista está que tienen una nueva y feroz sumisión, el sometimiento al monstruoso Estado policial, judicial y militar, el "nuevo” patriarcado, eso sí, previo odio al hombre más cercano, culpable de todo agravio y perfecto chivo expiatorio de su pequeñez moral y deterioro mental.

 

 

Plastas, desquiciadas, mentirosas

 

Decís que no matáis a los hombres. Mentira. Recordemos a la funesta twittera Ana I. Bernal Triviño. Periodista y profesora en la Universitat Oberta de Catalunya. “¿Habéis visto hoy en las calles violencia, aniquilamiento de hombres, feminazismo, quema de contenedores o de mobiliario urbano por parte de las mujeres que defendemos el feminismo? ¿No, verdad? Somos esto. Lo que has visto. Que no te cuenten mentiras. (Ni te las creas)”. Mentirosa y mala. Lo tienes todo, chica. No los matáis a golpes, sino a leyes. Injustísimas. Siempre.

Qué turre, más baba que un caracol, más arrastradillos que las alfombra de mojamé. La Tere, el Kichi, el desdentado de Marinaleda. Qué tropa, rumbosa casposería, viejas con sus greñas canosas, algún agrozumbado con sombrero de paja, excolgados del ácido, caras sobrealimentadas, estiradas, machacadas y vaciadas, tan tirantes y brillantes. ¡No conseguís engañar a nadie, encantos! Mientras, la Sultana del Sur, Gusana para los desfasaos, publicó una carta emplazando a la cencerrada del populacho. El parvo y paradójico detalle es que la responsable del orden público en la región era la misma convocante de la algarada. Desquiciada, desesperada y llorica, la Susi. No cabe esperar que Marlaska, jefe de los maderos, unos días grande y otros Marlaska, haga respetar los usos mínimamente liberales. Está en la misma pomada. Gente muy maja y tolerante, di que sí. Cordones sanitarios, insurrección, cercos al Parlamento, alerta antifascista, no pasarán. Mientras tanto, como que no quiere la cosa, el matón de discoteca Sánchez, en Estrasburgo. Mientras, babosea el lametampones monclovita que “me preocupa que la ultraderecha esté condicionando la línea política de partidos que hasta ahora defendían a la Unión Europea”. Sic y resic. Están de los nervios, bastante acabados y comienzan a intuirlo. En fin.