Estoy vetado (mejor, suspendido) en twitter y facebook. No pienso volver porque me parece intolerable, después de haber investigado, analizado y escrito tanto durante estos años, quedar a merced de mamarrachos indocumentados y déspotas de las nuevas ideologías, que pretenden controlar hasta los sentimientos de la gente. Sin embargo las redes siguen siendo instrumentos útiles si las utilizan muchas personas y con un mismo objetivo. No se puede suspender de golpe a miles de personas… si esos miles acuerdan trabajar informalmente pero en la misma dirección.

 

Por lo tanto, me limitaré en adelante a mi blog y sus repicados en El Correo de Madrid. Esto significa una audiencia insignificante, como sigue siendo “Una hora con la historia”. Que quede en algo más que testimonial va a depender de que los lectores y oyentes conscientes de la situación que vivimos se movilicen para enlazar y comentar en las redes o por correo o de otros modos, estos contenidos.

 

Creo que la putrefacción del régimen del 78, comenzada con Zapatero, está entrando en un grado de descomposición que amenaza seriamente la libertad y la propia continuidad de España. Y ante semejante deriva todos somos responsables y ya no caben las quejas, en el fondo derrotistas. Por mi parte, me esfuerzo en suministrar análisis y argumentos, sin los cuales la lucha política se convierte en una especie de riña de locos. Llamo, por tanto, a mis lectores a romper el muro de silencio haciendo llegar estos análisis y argumentos al mayor número de personas, y a debatirlos en la medida de lo posible. Porque repito, todos somos responsables...

 

Oigo que el PP se quiere sumar a la manifestación convocada por VOX o Denaes este 1 de diciembre. Este es el mayor peligro posible. Recuerden cómo Rajoy y su pandilla de señoritos golfos encabezaron las manifestaciones contra la complicidad de Zapatero con la ETA, cuando estas estaban en marcha,  y las llevaron a la nada, para proseguir después la política de Zapatero. Recuerden cómo montó manifestaciones contra el saqueo del archivo de Salamanca para, una vez en el poder, continuar el saqueo Y tantas fechorías semejantes. Llevo mucho tiempo advirtiendo que ese partido es el mayor peligro para España y para la democracia. Un partido-mafia de profesionales del engaño, siempre hábil en abortar cualquier alternativa a su podredumbre y que ha perdido el poder justamente por su corrupción, dejándonos en Herencia al Doctor. Un partido auxiliar, que no oposición del nuevo frente popular. Invito a mis lectores a divulgar  lo más posible este breve mensaje. Que el engaño no sea eterno.

 

¿Cuál es el secreto de la superioridad de la cultura europea, sobre las demás, al menos hasta la II Guerra Mundial? En mi libro sobre Europa la atribuyo a la raíz cristiana, y examino su desarrollo, que en síntesis sería este:

 

   La religión es el núcleo de todas las culturas, y al cristianismo lo distingue una especial y  fuerte tensión entre la razón y la fe (con manifestaciones secundarias entre el poder religioso  y el político, etc.) En su primera edad, que he llamado de supervivencia  (“alta edad media”) y podía llamarse también de las invasiones o de los monasterios, la cultura, heredada de Roma, devastada por las invasiones germánicas y luego por nuevas oleadas desde el sur, el norte y el este, sobrevivió en gran medida gracias a la orden benedictina, a sus monasterios e influencia intelectual. Así, no es injusto llamar “padre de Europa” a San Benito de Nursia (y abuelo al Escipión de la II Guerra Púnica). En esta época la especulación religioso-racional y filosófica tuvo poca importancia, pues la necesidad de sobrevivir a las amenazas exteriores y a la barbarie interior ponían en todo un sello de urgencia práctica (esa urgencia, poco proclive a la especulación, se manifestará en España más prolongadamente durante la Reconquista, por la permanente amenaza islámica).

   Es cuando Europa se estabiliza (edad de asentamiento o baja edad media) y se siente capaz de alguna contraofensiva (las cruzadas) en torno al año 1000, cuando la tensión se va haciendo más explícita, manifiesta en un intenso pensamiento filosófico protagonizada en gran medida y rivalidad entre las órdenes franciscana y dominica y entre  Oxford y París. La especulación afectaba a la concepción de la divinidad, de la política y en general de la propia condición humana. La tensión se explicita en constantes debates e ideas, sumamente incómodos pero también productivos en todos los órdenes de la sociedad. Con todo, la “incomodidad” llegaría a convertirse en antagonismo con Lutero, gran debelador de la razón en beneficio de la fe. El catolicismo trató de mantener un equilibrio ponderando la complementariedad de ambos componentes de la tradición, equilibrio que se demostraría inestable y que, al tratar de institucionalizarse después de Trento, empobrecería el pensamiento.

   El resultado fue la rebelión de la razón contra la fe en la Ilustración, que abocó a la Revolución francesa, supuesto triunfo de la Razón. La nueva época produjo, o bien coincidió con, el auge de la ciencia y la técnica en la revolución industrial, que marcan el apogeo de Europa, extendido al mundo entero por primera vez en la historia humana.  La razón debería proporcionar al hombre verdades universales y forzosas, pero en lugar de ello originó ideologías contradictorias, de modo que a la nueva época desde entonces cabría llamarla edad de las ideologías. Hasta abocar en el siglo XX al choque de las tres más fuertes, el liberalismo, el marxismo y el nazismo. La II Guerra Mundial debe entenderse y enfocarse, a mi juicio, como la guerra de las tres ideologías, choque tras el cual Europa entra en  franca decadencia.

    Naturalmente, este es un esquema muy esquemático que no hace justicia a la inmensa riqueza de los desarrollos sociales en todos los ámbitos, desde los filosóficos a los militares, pasando por los económicos y los políticos, artísticos, etc. Pero creo que podría considerarse el esqueleto de lo que ha sido el desarrollo de la civilización europea hasta hoy.