A mí, como a cualquier español honrado, me importa muy poco la trastienda -si es que la hay- de la detención del asesino en serie José Antonio Urruticoechea Bengoechea, usualmente conocido como Josu Ternera. Si la Guardia Civil se la ha jugado al gobierno gracias a una valiente agente, pues mejor que mejor. Que el gobierno ha dado luz verde para detener a alguien que debía de estar perfectamente localizado, es una posibilidad; que Francia, tuviera algún interés, no es descartable. Pero tampoco hay que ser ingenuo, porque Pedro Sánchez no da puntada sin hilo o, en su defecto, sabe aprovechar como pocos las piedras del camino. Si ya tenía una declaración de amor con Otegui para allanar un gobierno en minoría, apuntalado por el PNV, ahora se encuentra con otro instrumento para el “diálogo” futuro, porque el mantra de líder socialista es ese, el diálogo con los que aspiran a destruir España. En ese juego, Urruticoechea es un as marcado en la manga de Sánchez para utilizar escenificando lo uno y lo contrario en el recorrido, pero también un refuerzo necesario para Otegui ante la posibilidad de que pudiera aparecer una nueva ETA descontenta con la vía política triunfante en el mundo abertzale.

 

Josu Ternera, el asesino en serie que suma a su definición criminal la de atracador -sus primeros delitos fueron los de atracador de ETA-, independientemente de los deseos comprensibles de la Guardia Civil por hacer justicia a los compañeros y familiares asesinados, por resarcir la vergüenza del caso Ternera que salpica a la clase política, no viene a España para ser juzgado, sino para hacer efectiva una nueva rendición del Estado ante ETA y, sobretodo, ante el mundo político de ETA que necesita a sus “mitos”.

 

No hace falta tener título de analista político o experto en la materia para predecir lo que desgraciadamente va a ocurrir. El asesino Josu Ternera no viene a colaborar para el esclarecimiento de los cientos de asesinatos que van a quedar impunes, esos que nunca se aclararán; viene a ser otro “héroe” que dé mayor resonancia a Otegui en el proceso que venimos sufriendo de blanqueamiento político de los asesinos. Que nadie se haga ilusiones, Ternera no viene para pudrirse en la cárcel, poniendo en entredicho la realidad del clamor por las penas de prisión permanente. ¿Alguien duda que la única condena posible para resarcir a las víctimas sería esa, aunque pudiera sorprendernos la Fiscalía con una particular precisión sobre los delitos imputados? Tampoco sería de extrañar si a ello se suma la colaboración mediática a la hora de difuminar la calificación de los hechos. Recordemos cómo se sigue hablando de la injusticia del Proceso de Burgos (1970) borrando que allí comparecieron 9 jefes de ETA y por tanto culpables. Claro que si, como pretende PODEMOS, se eliminará la Ley de Amnistía de la Transición lo mismo Josu Ternera tendría que responder por otros delitos. Entre ellos su participación en el robo de explosivos para cometer el asesinato del Presidente del Gobierno, del Almirante Luis Carrero Blanco y de paso atar algunos cabos sueltos del magnicidio. No va a ser así.

 

Recordemos que este asesino múltiple de ETA tiene diagnosticado un cáncer terminal desde 2008, aunque estemos en 2019. No olvidemos que con esa excusa han sido puestos en libertad algunos terroristas que así anduvieron de vinos por las herrico tabernas vascas (Josu Uribetxeberria Bolinaga salió por padecer un cáncer terminal en 2012 falleciendo en 2015). Por lo tanto, no es díficil aventurar cómo el gobierno acabará solventando la papeleta en beneficio de la artmética parlamentaria y dejando olvidados en el cajón varios cientos de crímenes de la banda. Al tiempo.

 

De momento Josu Ternera está detenido en Francia donde tiene pendiente el cumplimiento de una condena de 8 años impuesta en 2017 por pertenencia a una organización terrorista. Pero Francia ha tardado 2 años en detenerlo. Ahora, se pondrá en marcha el juego de la justicia y la diplomacia. Ternera fue condenado en ausencia y podría volverse a repetir el juicio. Francia podría aceptar la extradición a España para que compareciera en el juicio por cuatro causas, solo por cuatro causas, que tiene pendiente. De lo demás ya veremos... no sea que al final lo único que nos quede es que Josu Ternera fue detenido en Francia.

 

Frente a ello, para impedirlo, para conseguir que este individuo sea por fin juzgado por todos sus crímenes y cante todo lo que sabe, solo queda la movilización de la controlada opinión pública. Es necesario recordar, hacer memoria, de quién es Josu Ternera y cuál ha sido su responsabilidad y participación, directa o indirecta, en los crímenes. Algunos de los atentados más brutales de la banda llevan el sello de este terrorista. Es preciso hacerlo porque esta historia se está olvidando, porque hay muchos interesados en que así sea. Y este caso en particular es una muestra vergonzosa de la trastienda de la mediatización política bajo la que se desarrolló la lucha contra ETA, siempre subordinada a la apuesta política de todos los gobiernos desde los tiempos de la UCD de negociar con la banda.

 

José Antonio Urruticoechea Bengoechea, Josu Ternera, es un histórico de ETA que pasó al terrorismo directo en 1971. Sustituyó a Txiquia al frente de las operaciones terroristas de ETA, siendo por tanto, de un modo u otro, uno de los responsables de todos los atentados y asesinatos de la banda desde 1973, y sin lugar a dudas cuando ocupó sitio en la dirección de la banda en 1980. En 1984 era considerado el número 2 en el organigrama terrorista. La muerte sospechosamente accidental de Domingo Iturbe Abasolo “Txomin” en 1987, que había iniciado los contactos como interlocutor con el gobierno socialista de Felipe González, convirtió a Ternera en el jefe de ETA junto con Eugenio Etxebeste “Antxon”, quiénes incrementaron los atentados.

 

La biografía de Ternera es una afrenta para las víctimas de la banda, para los españoles y para España, porque su caso es una vergüenza para la justicia española. Entre otras razones porque cualquier negociación entre el gobierno y la banda pasaba por Ternera. Recordemos los hechos:

 

  1. Primera vergüenza: tras su detención en Francia en 1989 fue extraditado y asombrosamente fue puesto en libertad porque ya se le había juzgado en Francia y porque se consideró que otros delitos estaban prescritos. Vergüenza porque Ternera era el jefe de ETA y por tanto responsable último de todos los atentados. Al gobierno le convenía un interlocutor en libertad.
  2. Segunda vergüenza: en 1996, tras cumplir condena en Francia, fue liberado y expulsado del país, en mayo queda a disposición de las autoridades españolas. Fue procesado por el atentado que costó la vida a 12 Guardias Civiles en la Plaza de la República Dominicana de Madrid.
  3. Tercera vergüenza: en 1998, porque se le permitió, se presentó a las elecciones vascas por Euskal Herritarok, partido posteriormente ilegalizado por su vinculación a ETA y en el que también figuraba Arnaldo Otegui. Tras ser elegido se le nombró miembro de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco. No cabía mayor indignidad ni mayor escarnio para las víctimas. Con la protección política, brindada por todo el nacionalismo, el Jefe de ETA podía estar impunemente en su escaño en vez de en la cárcel (algún día Gómez de Liaño tendría que hacer el relato del caso).
  4. Cuarta vergüenza: pese a estar, teóricamente, fuertemente vigilado, tras ser imputado por el atentado de la casa cuartel de Zaragoza (cometido el 11 de diciembre de 1987 costó la vida a 11 personas, entre ellas 6 menores; un atentado planificado para negociar en mejor posición con el gobierno) abandonó España el 13 de noviembre de 2002. Los españoles tenemos que aceptar como una verdad que en los últimos 16 años nadie supiera dónde estaba. Lo que dice muy poco a favor de nuestros servicios de inteligencia. Aunque, para mayor oprobio, Ternera negociara con el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero en Ginebra en 2006, por lo que podía estar tranquilo pues nadie le iba a detener y ahora sólo le restaba ganar la impunidad para sus crímenes. En 2013 Ternera volvió a formar parte del equipo negociador dispuesto a entablar conversaciones con Mariano Rajoy.
  5. Quinta vergüenza: pese a ser el jefe de ETA no se le procesó como responsable de todos los atentados de la banda. Probablemente ahora tampoco se haga, pese a que se considere que en 2011 volvió a asumir la dirección de esta organización criminal (entre 2006 y 2015 su hijo estuvo en la dirección de la banda). Solo queda imputarle el crimen de lesa humanidad, que solo es aplicable para delitos posteriores a 2004. Aún así sería suficiente para enviarlo a prisión hasta el final de sus días.

 

En esta historia de vergüenzas siempre aflora una pregunta: ¿por qué la policía, durante tantos años, nunca pudo capturar a Josu Ternera? Creo que el lector ya intuye la posible y vergonzosa respuesta. Ahora bien, ahora, como si el tiempo no hubiera pasado, la BBC califica al terrorista, tras su detención, como “líder de los vascos rebeldes”, dando alas a esa legitimación blanqueadora de la banda a través del lenguaje. Eso es lo que nos corresponde denunciar, para evitar que al final Josu Ternera se pasee tranquilamente por la calle.