En el artículo anterior comenté que, en Barcelona, se había creado una Mesa por la emergencia climática que, tras arduas y sesudas sesiones, había propuesto un paquete de medidas en el ámbito de la movilidad, el urbanismo, los entornos escolares, la energía y la gestión de residuos que el ayuntamiento iba a comenzar a aplicar el 1 de enero de 2020.

Esta segunda que voy a poner en su conocimiento es la de prohibir la circulación de los vehículos más contaminantes durante los días laborables para mejorar la calidad del aire y la salud pública de sus ciudadanos. Se trata de una medida que tengo la seguridad va a ser ampliamente aplaudida por los defensores de la lucha contra el cambio climático, la emergencia climática y la preservación del planeta. La medida no es tan radical como pueda parecer, porque consiste sólo en algo al estilo de “Madrid Central”, pero cambiándole el nombre, para que nadie diga que se han copiado. Se va a llamar “Zona de Bajas Emisiones”, pero coloquialmente han decidido que se la llame ZBE. ¡Imaginación al poder! La aplicación impedirá circular a los coches que no tengan la etiqueta ambiental de la Dirección General de Tráfico (DGT), pero sólo entre las 7:00 y 20:00 horas. Los fines de semana, barra libre.

Lo mejor no es eso. Es que Ada Colau ha encargado un informe de Impacto de Género, no sea que la medida que favoreciera más a los hombres que a las mujeres. Porque otra cosa no, pero a escrupulosidad con este tema, al consistorio de la mayor ciudad de Cataluña no hay quien le gane. El departamento de Transversalidad de Género les puedo asegurar que se ha leído muy, pero que muy bien la nueva ordenanza dimanada de la Mesa por la emergencia climática en busca de diferencias de hábitos y necesidades, en cuanto al tráfico se refiere entre hombres y mujeres, y ha llegado a la profunda convicción de que “los motivos de desplazamiento varían sensiblemente entre hombres y mujeres a causa de los roles de género”. ¡Como se lo cuento!

Su sorpresa, sin embargo, ha sido que… (por favor, redoble de tambores): “el impacto de género es ligeramente positivo”. (¡Oooooohhhhhh!, habrán exclamado muchos de ustedes). Como lo han leído. ¿Saben por qué? Porque “los hombres usan más el vehículo privado que las mujeres”. Para los componentes de la Mesa de Transversalidad de Género, es positivo porque la cuestión perjudica más a los hombres que a las mujeres. O dicho de otra forma, las mujeres salen menos perjudicadas que los hombres porque como no tienen carnet y utilizan más el transporte público, que no se ve afectado.

Los primeros asombrados han sido ellos mismos. Sin embargo, se han felicitado porque “Esta normativa tiene la capacidad de transformar las desigualdades de género que se producen en el espacio público y en la movilidad de la ciudad”. ¿Saben por qué? Es un poco complicado, pero se lo voy a intentar explicar. Porque al haber menos coches en las calles de la ZBE, los vehículos de transporte público tienen más espacio para circular, y como las mujeres utilizan más los autobuses que los hombres, de esta manera salen beneficiadas. ¡No me digan que no es genial el razonamiento!

¿Esto es el “Estado de Bienestar”? ¿Esto es luchar por la “Igualdad”? ¿Esto es tomar medidas para luchar contra la emergencia climática?

¡Esto es un timo! Y creo que vaso de las tonterías está a punto de desbordarse por culpa de las únicas majaderías que interesan a esta caterva de inútiles aprovechados que viven de los impuestos de los demás porque quien los vota no tiene en cuenta algo muy sencillo, que me permito la licencia de rogarles que lo tengan en cuenta de cara a la próxima cita electoral: “NUNCA DEJEN QUE ALGUIEN QUE NO HAYA HECHO NADA EN SU VIDA SEA QUIEN LES DIGA QUÉ HAY QUE HACER”.

No se abstengan. Que los cantos de sirena del abstencionismo y el hartazgo no les hagan mella. Eso quieren que hagan, porque: “para que triunfe el mal, basta que los hombres de bien no hagan nada”.