A principios de los años 30, un autodidacta profesor intentó dar una conferencia en la Universidad de Sevilla para explicar su Teoría de los trinostripodios, prolíficos y multiplicantes, a lo que el Rector se opuso con igual dosis de firmeza que de cordura. Finalmente, el ponente encontró un lugar donde exponer sus innovadoras tesis en una institución menor de la ciudad. El discurso fue seguido por una multitud jubilosa de estudiantes que, tras su conclusión, no dudó en sacarle a hombros entre vítores y otras muestras de entusiasmo, recorriendo de esa guisa los metros que separaban el local donde había sido pronunciado de la fuente más cercana, a la que aquel pobre majadero fue arrojado.

 

Acaba de hacerse público que Juan Carlos Monedero ha actuado como ponente en una conferencia de la Escuela de Estado Mayor, dentro de un ciclo organizado por la Universidad Complutense. Ignoro qué ha podido transmitirle el insigne fundador de Podemos a los asistentes, pero dudo mucho de que durante su charla de asamblea de Facultad de medio pelo se haya hecho mención a la tan encomiable como impagable labor de nuestras Fuerzas Armadas, ésas que cumplen fielmente el cometido asignado por la Carta Magna de garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Simplemente, porque en el imaginario de la extrema izquierda a la que representa Monedero y de la que ha nutrido sus bolsillos esa triple idea ni siquiera existe.

 

También pongo en duda que el ínclito asesor de Maduro se haya referido al sacrificio perenne de los miembros de nuestros Ejércitos, unas veces caídos por la Patria en actos de servicio y otras asesinados por las balas cobardes de unos asesinos que odian España. Sencillamente, porque la sectaria mente de Monedero no puede imaginar tamañas muestras de abnegación hacia el prójimo; únicamente, porque quien ve a los Otegui de turno como hombres de paz no puede tener en su vocabulario ni una palabra de recuerdo —y mucho menos de agradecimiento— hacia quienes esos pacíficos y valientes gudaris arrancaron la vida por la espalda.

Que una persona de la trayectoria política de Monedero haya sido elegida para participar en unas jornadas relacionadas con la Defensa Nacional sólo puede ser interpretado como una afrenta para el conjunto de nuestras Fuerzas Armadas, una humillación más a la que nos tiene acostumbrada la izquierda desde tiempos de Zapatero. Una izquierda que ha decidido lanzarse definitivamente a la piscina, con o sin agua.

Al menos, el pobre profesor que logró plantear sus ideas en la Sevilla de los años 30 tuvo su minuto de gloria y la recompensa de una fuente llena. Quien haya decidido invitar a Monedero a la conferencia de la Escuela de Estado Mayor lo único que tendrá son 30 monedas de plata esperándole por la consumación de una traición perpetrada al sentimiento de toda una Nación.