Circunscribir el problema del separatismo catalán a los últimos años es una gilipollez o, como he visto y oído esta mañana por Televisión Española, una maldad interesada en acreditar falazmente un continuado trato vejatorio y humillante por parte de "Madrid". 
 
 
Eso lo decía una tía p... Perdonadme queridos míos pero, por primera vez en mi vida, se me ha quedado corto y leve el diccionario de insultos; no sé cómo calificar a la individua en cuestión; no encuentro para  utilizar con tino ningún epíteto desagradable, de gran calado y recordatorio familiar que se acomode sin resultar excesivo ni escaso sobre el lomo de, digamos... esa cosa con apariencia humana.
 
Y es que, mis queridos camaradas y amigos, cuando se falta al respeto a mi Patria -ella decía Madrid, mientras pensaba España- la sangre me hierve... pero, como caballero español, sonrisa al viento, mirándole fijamente a los ojos, le tiendo mi capa española sobre suelo y cuando ella se encuentra pisándola con los dos pies... Tiraré con todas mis fuerzas, para que se joda contra el puto asfalto. 
 
Eso es una ensoñación que me provoca la desvergüenza de la "tal", que hasta se atreve a negar televisivamente, ante cientos de miles, o quizás millones de españoles, que en Cataluña, y no sólo en la enseñanza pública, sino también en la privada, haya habido y siga habiendo adoctrinamiento separatista. 
 
Mientras escuchaba las falacias de la prójima, veía impertérritos a los cuatro hombres (tres y el presentador) que le acompañaban en la tertulia mañanera y recordé una estrofa de una Jota aragonesa o navarra que se me quedó grabado en mi cerebro y en mi corazón que venía a decir así:
 
 
"Si al grito de ¡viva España! otro ¡viva! no responde, si es hombre no es español y si es español no es hombre".
 
No es cierto que el problema del terrorismo montado por el separatismo catalán, sea únicamente fruto del corto, estúpido y blandengue proceder de Rajoy. En la explosión del problema de terrorismo callejero que se ha dado y seguirá dándose si se sigue sin encontrar
 
junto a la Policía Nacional y Guardia Civil, el tratamiento adecuado; simplemente copiando lo que recientemente se hizo en Francia, con el serio asunto del pulso que le plantearon al gobierno francés, con las aguerridas continuas protestas, que a su democrático presidente, monsieur Emmanuel Macron, no le hicieron temblar la mano cuando utilizó al ejército con el legítimo deseo de apoyar a los gendarmes para apaciguar a los "Chalecos amarillos".
 
No es decente, porque es una exageración mentirosa, colocarle al señor Rajoy el total de la responsabilidad cuando de Suárez a Sánchez, todos los presidentes de esta "casposidad política", menos el breve Calvo Sotelo, han chalaneado al "toma y daca" con los igualmente chorizantes presidentes de la Generalidad de Cataluña, a sabiendas de que la meta de la hijoputez separatista era robar uno de los trozos más mimados, junto a las Vascongadas, del Reino de España. La desvergüenza de alguno de esos gobiernos llegó al  deshonroso punto de tapar auténticos delitos cometidos durante su gobierno de la Generalidad, por el...
 
que debería estar en presidio junto a su mujer y sus hijos, si la Justicia funcionará con igual rigor para todos. 
 
Justificando las algaradas terroristas en algunas ciudades catalanas se decía que era el triplicado resultado de la actuación del gobierno central, por el -menguado- uso del artículo 155.  Cuando es sabido que el crecimiento de esas veleidades delictivas -con Franco imposible- empezaron con la "okupación" democáquita de España, y la consecuente aparición de los traidores 
 
termidemocaquitos sobre nuestro solar patrio.
 
Eloy R. Mirayo.